sábado, 10 de enero de 2009

Invierno (2) Madrid, la nieve y el caos. Y un gato.


Y de repente la nieve, apareciendo por toda España y sembrando el caos en un país poco acostumbrado a las adversidades climatológicas, que colapsa sus vías de transporte en cuanto la cosa se tuerce un poco (recuerdo la perplejidad de unos alemanes de Siemens con los que trabajé un tiempo al comprobar cómo la gente llegaba horas tarde al curro al petarse las carreteras porque amanecía lloviendo o al bloquearse vías férreas al caer cuatro copos). 

Así que ayer, sobre todo en Madrid, se montó el gran pifostio, con los coches cruzados en las carreteras, la gente saliendo de ellos y dirigiéndose andando, entre blasfemia y blasfemia, no se sabe dónde, como si de una guerra nuclear se tratara.

Un Madrid completamente colapsado por la nieve, el ejército movilizado, el aeropuerto cerrado y hecho un descalzaperros por obra y gracia de una más de las recurrentes y desquiciantes huelgas de Iberia, con la gente atrapada en Barajas y durmiendo en el suelo, a un puntito de la insurrección y la quema de los chiringos de esa línea aérea ejemplar que tenemos.

Con las líneas enteras de autobuses paradas, los de la sal y las grúas llegando tarde, mal y nunca, las distintas administraciones estatales y autonómicas (sobre todo en Madrid, con la grimosa Esperanza Aguirre aprovechando cualquier herida para echar sal y cal viva si es menester) haciendo eso tan español de echar la culpa al otro. En fin, sacando a la luz alguna de las ineficiencias cívicas, culturales y estructurales que tiene esta ciudad.

Sin embargo, la nieve trae también, cómo no, una salida masiva a las calles para sacar nuestro lado más lúdico, para emprenderla a bolazos con el vecino o para salir de casa a pecho descubierto pero eso sí, armado hasta los dientes con ese razonamiento también tan español de pormissantoscojonesmevoyalRetiroahacerjoggingenlanievesincamisetanihostias!!y constatar que, efectivamente y aunque sea sólo por unas horas, en la ciudad todo cambia.

P.D. Y así la nieve pudo recrear en la Plaza del Dos de Mayo un pequeño trocito del bosque boreal de los ancestros de Fantom. Y afortunadamente ahí pudimos estar para disfrutarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario