domingo, 25 de septiembre de 2011

Cerebro e Inteligencia (2) José Antonio Marina, la inteligencia bondadosa


Al final he llegado a la conclusión de que el logro máximo de la inteligencia es la ética y su realización práctica, que es la bondad. Ya sé que esto suena a ingenuo, pero todo lo que he escrito pretende demostrar científicamente que esa idea encierra la suprema sabiduría. Es decir nuestra salvación.
José Antonio Marina

Publicamos el primero de los capítulos del programa "Pienso, luego existo" de La2 dirigido por Luis Carrizo, que "retrata en primer persona a algunas de las mentes más brillantes los principales filósofos, ensayistas y pensadores del panorama español contemporáneo. A partir de sus propias voces, se realiza un recorrido por su vida y, sobre todo, por sus ideas. ",
como explican en su página web. Así conoceremos las inspiraciones que conforman el sustrato intelectual y las visiones del mundo de los grandes pensadores, filósofos y ensayistas que conforman la "intelligentsia" de nuestro país.

Comenzamos por uno de nuestros filósofos y ensayistas del alma humana de cabecera, José Antonio Marina,
explica los estímulos que le han llevado a embarcarse en sus distintas investigaciones filosóficas y que le han permitido comunicar sus ideas acerca de la inteligencia creadora, la inteligencia social o la inteligencia "bondadosa". En las próximas semanas veremos a otros imprescindibles como Fernando Savater o Eduard Punset, casi nada. Disfrutemos de ellos y sus mentes lúcidas e inquietas.



viernes, 16 de septiembre de 2011

Infancia (9) Infancia indígena

"En cada continente, desde las verdes profundidades de la cuenca amazónica hasta los extremos helados de la tundra ártica, los niños que crecen en comunidades indígenas aprenden las habilidades y valores que durante generaciones han hecho posible la supervivencia de sus pueblos."

En esta entrada homenajeamos algunas de las otras infancias -ni mejores ni peores, sólo distintas a las nuestras- que en el mundo son. A través de las bellas imagenes publicadas por Survival nos acercamos a las infancias de los pueblos indígenas que aún subsisten en algunos lugares del mundo, a pesar de los gobiernos y empresas que codician la tierra y los bosques en los que viven y para los que sólo son un estorbo más a quitarse de encima. Mientras, ellos aún juegan (y trabajan)
en sus comunidades como siempre han hecho allí los niños.

"Estamos aquí por nuestros hijos"

En Mongolia, a los niños tsaatanes se les enseñan las ancestrales habilidades para el pastoreo de sus padres agrupando a los renos en las praderas.


Los niños bosquimanos reciben arcos y flechas de juguete para que cacen ratas y pequeñas aves, y se les enseña cómo matar liebres o hacer mantas con la piel de un oryx. A los cinco años, las niñas ya ayudan a sus madres a recolectar plantas, bayas y tubérculos. Los pequeños aprenden a ser valientes pero humildes, y se les enseña que la generosidad es motivo de admiración y que el egoísmo no gusta. (En la imagen, niños bosquimanos, Botsuana).Al igual que otros niños indígenas, los jóvenes mokenes aprenden a “leer” la naturaleza a través de la experiencia y la observación. Han desarrollado una habilidad única para enfocar la vista bajo el agua, lo que les permite sumergirse para buscar comida en el lecho marino. (En la imagen, niños mokenes en las islas Surin, Tailandia).Bajo el cielo gris oscuro, entre las hierbas y los árboles de espinas del valle del Omo, en Etiopía, un chico del pueblo indígena bodi lleva a su cabra en brazos. Las tribus que habitan en las riberas del bajo Omo han desarrollado prácticas agrícolas que se adaptan intrincadamente a los ciclos de la crecida del río, y usan el rico cieno que las aguas depositan en las orillas al retirarse para cultivar diversos productos. (En la imagen, un niño bodi, Etiopía)


Los niños yanomamis aprenden a “leer” las huellas de los animales, usan la savia de las plantas como veneno y trepan a los árboles atando sus pies con lianas. Las niñas, por su parte, ayudan a sus madres a cultivar productos como la mandioca o yuca en sus huertos, llevar agua desde los ríos y cocinar en el “yano” comunal. Todos los niños aprenden que compartir es un pilar fundamental de la vida social y las decisiones de la comunidad se adoptan por consenso. (En la imagen, niño yanomami, Brasil).

Es posible que en el futuro los niños penanes se vean en la indigencia, si el Gobierno de Malasia no pone fin a todos los proyectos que se llevan a cabo en sus territorios sin el consentimiento de los indígenas. (En la imagen, niña penan en una barca de juncos, Sarawak, Malasia).
La deforestación sin fin que afecta a Mato Grosso do Sul, en el sur de Brasil, ha convertido las tierras ancestrales de los guaraníes en una región seca y sin árboles, de haciendas de ganado, campos de soja y plantaciones de caña de azúcar. “Quiero que los niños sean como eran antes, cuanto todo estaba bien”, dice un agente sanitario guaraní. (En la imagen, niños guaraníes, Brasil).Se desplazan de noche por la selva amazónica con antorchas de resina. Son los awás, uno de los dos únicos pueblos indígenas nómadas y cazadores-recolectores que quedan en Brasil. En la actualidad los awás están cada vez más amenazados por los madereros, los colonos y los ganaderos. Imágenes por satélite muestran que más del 30% de la selva en uno de sus territorios ya ha sido destruida. (En la imagen, un niño awá-guajá y un mono, Brasil).Su expulsión de sus tierras ancestrales ha tenido como resultado desempleo, problemas de salud crónicos como la diabetes y tasas récord de suicidio y consumo de drogas, como la gasolina esnifada, entre los niños innus. Si se les pide que describan cómo es crecer en los campos de reasentamiento, los jóvenes innus responden una y otra vez: “Nos hace avergonzarnos de ser innus”. (En la imagen, niños innus, Davis Inlet, Canada).Ser un dongria kondh es vivir en las colinas Niyamgiri, en el estado indio de Orissa. Ser la empresa británica Vedanta Resources es tener un interés comercial en el depósito de bauxita valorado en 2.000 millones de dólares que yace bajo la montaña que los dongrias reverencian como su dios. “¿A dónde iremos nosotros, los niños? ¿Cómo sobreviviremos?”, se preguntaba un niño dongria kondh al contemplar la posibilidad de tener que abandonar su hogar. “No, no nos rendiremos. ¡No abandonaremos nuestra montaña!”. (En la imagen, niño dongria kondh, Orissa, India).Es necesario un mundo en el que los niños indígenas sean libres de vivir en sus territorios de la forma que elijan. Y esto empieza con el reconocimiento de dos derechos humanos fundamentales: a la tierra y a la autodeterminación. (La imagen muestra a un grupo de niños aborígenes jugando en Pitjantjatjara, Australia).

Puta guerra (3) Tardi y la Primera Guerra Mundial


Del blog El Nostromo Peregrino publicamos su magnífica entrada sobre Jacques Tardi, uno de los mejores dibujantes de comic actuales, que ha ambientado varios de sus trabajos en la Primera Guerra Mundial, retratando las falacias de los altos mandos que no dudan en sacrificar miles de soldados para conseguir supuestas glorias bélicas, el miedo de los soldados a la muerte y las amputaciones, a buscar ayuda recogiéndose las tripas, a agonizar enganchado a una barrera de alambre de espino, en fin, todo el catálogo de horrores de la guerra de trincheras.

Adjuntamos ripeado
el documental "Tardi y Verney en los campos del horror" que el mismo Tardi regala con su libro ¡Puta guerra! en el que el autor francés pasea junto al historiador Jean Pierre Verney por los antiguos campos de batalla franceses mientras recuerdan la gran guerra que diezmó toda una generación de jóvenes europeos.



Jacques Tardi: La guerra de las trincheras


Hace unos días quedé petrificado con un documental sobre el último día de la primera guerra mundial. A las 11, del día 11, del mes 11 de 1918 terminó la primera guerra mundial. La victoria se había asegurado y ya se había llegado a un acuerdo sobre los territorios. Entonces ¿ Por qué en ese día murieron más soldados que el día D ?. La verdad es que cuesta bastante de entender y digerir lo monstruoso de la historia. Un ejemplo: El último día de la guerra, a pesar de estar firmada la paz, hubieron varios ataques aliados para llevarse el mérito de haber realizado el último ataque. Escudándose en que ellos no habían recibido la orden por escrito murieron ese último día unos 15 mil hombres, para que algún general se llevase una medallita. Ese último día se envió (entre otros) un batallón de soldados negros al combate. Solo se dedicaban a mantenimiento, no tenían formación. Cayeron el 60 por cien. A pesar de la pérdida en vidas humanas, no se obtuvo nada, ya que los territorios ganados aquél día fueron finalmente devueltos a Alemania.

Inevitablemente estas anécdotas y muchas otras sobre la barbarie humana me vienen a recordar a uno de los mejores comics anti-bélicos del noveno arte, y uno de mis comics favoritos de siempre. Se trata del clásico de Jacques Tardi " La Guerra de las Trincheras 1914-1918 ", una obra de lectura obligada e imprescindible para entender bajo otro punto de vista la vida y los padecimientos sufridos en carne viva de unos seres humanos con nombres y apellidos concretos.

Pero según palabras de Tardi " ...No se trata de plasmar la historia de la primera guerra mundial en un comic, si no de una sucesión de situaciones no cronológicas vividas por hombres manipulados e involucrados, visiblemente descontentos de encontrarse donde estaban y con la única esperanza de vivir una hora más, deseosos sobre todo de volver a sus casas... ¡ En una palabra que la guerra terminara ! no hay " héroes " ni " personaje principal " en esta lamentable aventura colectiva que es la guerra. Solamente hay un enorme y anónimo grito de agonía... ".


A Jacques Tardi lo descubrí precisamente por este comic, que por entonces lo publicaban por capítulos en la revista El Cairo, allá por los primeros años ochenta, y ya desde un principio me llamó la atención su dibujo, un dibujo engañosamente simple, pero que sin embargo transmite con enorme precisión las diversas situaciones por las que tienen que atravesar los personajes en semejantes y penosas condiciones de vida: el trabajo gráfico de Tardi, es además cuidadoso y documentado hasta los detalles más minuciosos de la época. Para La Guerra de las Trincheras el autor contó con la colaboración del historiador Jean Pierre Verney para documentar aspectos concretos de la vida militar de aquel tiempo como los consejos de guerra o la organización de las trincheras que dan al libro una mayor intensidad.

La Guerra de las Trincheras debe leerse en clave documental. La obra se divide en pequeñas historias donde Tardi también demuestra un especial don narrativo para tratar la deprimente atmósfera de la vida en las trincheras, y sus personajes " Pero no tiene un protagonista fijo, porque el personaje central muere al poco de lo conozcamos, para ser sustituido por otros que pronto correrán la misma suerte: el protagonista es coral, los rostros y los nombres de los hombres uniformados son intercambiables, el relato se organiza como una sucesión de anécdotas, que según avanza la lectura, se deshilachan en meras impresiones de combate, datos, detalles, instantáneas cargadas de patetismo y de drama ".


Tardi elude los héroes y sus convenciones. En cierta medida, sus personajes resultan inexpresivos, carentes de vida. Como el mismo señala: " Si pudiera hacer historias sin personajes, tan sólo basados en el escenario, lo haría. Sé bien que eso no es posible. [...] Pero dibujando atmósferas creo decir más sobre la gente de lo que ellos mismos podrían contar ".


Tardi no tuvo que buscar testimonios reales demasiado lejos; los recuerdos de las dos guerras formaban parte de su vida familiar. " Cuando era un crío, mi abuelo, superviviente de la guerra del catorce, me contaba los horrores de la contienda. Yo tenía cinco años, le veía muy a menudo; creía que lo hacía por hacerme rabiar. Era un hombre tranquilo y dulce. Venía a buscarme a la salida del colegio, le gustaba cantar El tiempo de las cerezas al terminar de comer. Al morir intenté analizar a este hombre, quería dar cuenta de su historia ". Pero su abuelo no fue el único antecedente militar en su familia ". Más tarde, quedé conmocionado por la guerra de mi padre. [...] Estuvo prisionero durante seis años y volvió a casa con las ilusiones perdidas. Como dejó sus estudios por completo debido a la guerra, decidió reengancharse en el ejército. Durante toda su existencia adoptó la actitud de un hombre vencido ". En 1945 su padre fue destinado a Alemania como parte de las fuerzas aliadas que ocuparon Alemania tras la derrota y Tardi conoció, junto con la decepción de los vencidos, la presencia de la cultura Norteamericana. Siempre ha reconocido la influencia paterna en su evidente pesimismo: " Me impregnó con sus decepciones y sus desilusiones. [...] Volvía siempre sobre la guerra y sobre lo que había vivido. Mi carencia de optimismo viene desde luego de él. Quedé marcado por la mentalidad de esta generación que tiene el sentimiento de haber perdido todo ".


Esta obsesión por la guerra de Jacques Tardi muestra su aspecto más sombrío en La Guerra de las Trincheras. " Creo que este lado sombrío viene de lo que me rodea. Basta que encienda la radio, que escuche las noticias, que lea el periódico para no estar muy intusiasmado ".


En La Guerra de las Trincheras, más que las gestas militares. Tardi quiere retratar la absurdidad del conflicto y las historias a pie de trinchera en un comic claramente antimilitarista. " Lo que yo quiero es mostrar al pobre tío que está en el frente, que pasa frío bajo la tempestad y quiere volver a casa. Nada de superhéroes, yo tengo más capacidad para identificarme con el que sufre. Por eso he querido mostrar la miseria del día a día en las trincheras ", explica Tardi ante sus viñetas, que en ocasiones no ahorran en realismo y muestran las ratas y el agua putrefacta en la que se hincaban las botas de los soldados. Esos a los que las balas sí alcazaban ".



"Secuencias de pobres desgraciados, alemanes o franceses, de mirada perdida, la angustia y el miedo son visibles. A menudo me he hecho esta pregunta: ¿Cómo podían descansar bajo el fuego? ¿Cómo podían dormir? ¿Cómo se despertaban? ¿De dónde sacaban un poco de esperanza para tener aquella energía? La lluvia, el barro, la tristeza, el frío, los obuses... comprendo las mutilaciones voluntarias, los amotinados, la deserción... No lo he relatado -todo- pues sería un trabajo inhumano. Tras las charlas de mi abuelo, se apoderó de mí la necesidad de dar testimonio de principios de siglo. Me he informado en una extensa selección de libros, los cuales me sirvieron de inspiración frecuentemente, sirviéndome de gran ayuda como punto de partida para un episodio -romántico-. Mi intención no era hacer un catálogo del armamento o de los uniformes -aunque me haya documentado a fondo, - y menos de realizar estadísticas: número de obuses por metro cuadrado, o número de hombres caídos en tal o cual ofensiva... "


"He eludido todos los hechos -históricos- que durante tanto tiempo después constataron y analizaron los historiadores, o mejor, relatados por testimonios; y fue precisamente de estos últimos de quienes conseguí las mayores facilidades para determinadas informaciones, pues cabe remarcar que las -cifras oficiales- son muy diferentes de una obra histórica a otra. Yo no estuve allí, y tuve que apoyarme tanto en citas discutibles como no discutibles, algunas dudosas o contradictorias: y aun así, los -especialistas- tendrán algo que decir... No me intereso más que en el hombre y en su sufrimiento, y mi indignación es grande."



"Me he limitado al bando francés por dos razones evidentes. ¿ Cómo reaccionaron en combate los ingleses ? ¿ Cómo era el estado anímico de los italianos ? Es muy difícil imaginar la mentalidad de un joven en 1914... Por supuesto, la mayoría de las naciones participantes en el conflicto salen mencionadas y se hace constante alusión a los alemanes como -los boches-... (he empleado este término sin desprecio, pues era el que se usaba en esa época). Espero haber sido lo suficientemente claro para que nadie hable sobre sentimientos de venganza o nacionalistas. He querido hacer alusión a las pobres gentes de nuestras -colonias- alegremente invitadas a participar en la -fiesta-. Quien ha llamado mi atención es el hombre, sea cual sea su color o nacionalidad, el hombre de quien se dispuso, el hombre cuya vida no valía nada en manos de sus superiores... pues esa banal constatación hoy en día tiene un valor."


Entre las breves historias de La Guerra de las Trincheras. Tardi recoge algunas anécdotas que le relataban su familia siendo un niño" Disparos de ametralladoras... El soldado se arroja al suelo, se tiende boca abajo. La culata de su Lebel le propina un golpe en los riñones. La sopa se derrama por el suelo, siente la tibieza del caldo contra el muslo. Se esfuerza por desprenderse del fusil, y se traba con las cintas de los zurrones, con los dedos llenos de barro.¡ Es la confusión, el follón, el pánico y sobre todo no hay que moverse ! Disparan de firme y desde no muy lejos. Hace dos minutos, la calma chicha, pero ahora no tiene punto de comparación. Las balas se estrellan a escasos centímetros de su cuerpo. Fijo que le alcanza una, ahí como un idiota, tirado en el barro... tirado en la mierda, sí... ¡ Y apesta !... ¡ Seguro que cerca de allí hay un boche pudriéndose ! Ya nadie hace caso de los cadáveres, hay tantos, por capas, franceses, alemanes, se camina sobre ellos, ya nadie se molesta en cubrirlos... Se vive con ellos y hasta te son útiles; cuelgas la cantimplora de un pie que sale de la pared de la trinchera... ¡ Pero el muerto esta ahí cerca desprende un tufo que tira de espaldas ! Es un mal menor. [...] Se ha hecho de día. Los ardores guerreros se calmaron un poco y luego se hizo el silencio. Ahora ya se puede ver y el soldado se percata de que ha pasado la noche tendido sobre un muerto, con las manos metidas en su vientre. Lo que creía barro a resultado ser carne putrefacta, infecta. Por más que uno se crea endurecido, acostumbrado al horror, indiferente al mondongo caliente que se devana de los cuerpos reventados, una cosa así no te deja frío... ¿ Y las enfermedades ? ¿ Y si se hubiera hecho un corte en las manos ?... El tétanos, la gangrena y vete a saber qué más... Su primer pensamiento: encontrar agua... lavarse las manos en un repugnante charco. [...] El soldado ha pasado la mañana buscando agua, pero no ha encontrado... Se ha limpiado las manos en los faldones de su capote. Esto pasó en Verdún. Mi abuela me contó esa historia, la historia de mi abuelo. Yo tenía cinco años; mi abuelo se había chupado toda la guerra, y había sufrido el ataque de los gases... "


La vitalidad de su obra se impone sobre otras consideraciones. Es un decidido antimilitarista que ha producido una obra que va mucho más allá del relato panfletario. Sin duda, la imagen más intensa que la literatura haya dado de aquella guerra monstruosa, está en las páginas que Tardi ha dibujado. Imprescindible...



Documental - ¡Puta guerra!



jueves, 15 de septiembre de 2011

Océanos (3) El mar llama

The sea calls - Richard Hawley


The sea calls, out to an old hand / To go sailing to new lands / They pay for your worth / Bread drink and a berth...Ah honey I've got to go / The ship took the crew off to new lands / The boson piped all hands / And with it you'll go / A journey to the unknown...Ah honey I've got to go

The road bends, back to where we sent / The signals out to the men / Did they make it on board / With fire and the sword?
Ah honey I've got to go / Can you hear the winds blow? / It shakes your spirit and your soul / I've tried, to stay true and stay on land / But the call of the ocean / Is so hard to ignore / It's why I'm leaving your door...Ah honey, I've got to go

I've seen, a ship with a black sail / When the wind howls and the ghosts wail
Dead men they don't bite / Their faces haunt me at night
Ah honey I've got to go / Can you hear the waves roar? / And no sound of the shore / It shakes you spirit and your soul
I dream of sailing the oceans / In a galleon all golden / Dead trees in the hearth / The way they burn it warms the heart...Ah honey I've got to go

The years passed, we travelled and sailed west / I'll buy you a new dress
With all of my gold / Free your spirit and your soul / Ah honey, I've got to go
Can you hear the winds blow? / Shakes your spirit and your soul / I've got to go... 

Corrupción y Fraude (5) 'Inside job', dentro del fraude


Hoy se cumplen tres años de la mayor quiebra de la Historia, la de Lehman Brothers, la otrora poderosa corporación norteamericana que precipitó el colapso del sistema financiero mundial, marcando el comienzo de la actual crisis económica y que mostraba de forma flagrante el enorme fraude gestado en las tripas del capitalismo salvaje. Es por ello que les ofrecemos un gran documental, Inside Job, dirigido por Charles Ferguson y narrado por el siempre comprometido Matt Damon. Aunque este documental lleva circulando por la Red desde hace tiempo, estábamos esperando que lo retiraran de los cines, donde ha permanecido meses desde su estreno, algo sorpresivo para un documental socio-económico.

Pero es que tal como está la cosa, un documental como este era necesario para la correcta interpretación del tremendo quilombo en que anda metido el mundo de hoy por culpa de años de desregulación financiera y neoliberalismo desbocado, un mundo auspiciado por (no sólo por ellos) la infame presidencia de George W. Bush y las de sus adláteres preferidos, Tony Blair y José María Aznar.

Les ofrecemos este documental tan revelador como ameno que cuenta de forma didáctica y estremecedora el fraude masivo gestado por las grandes entidades financieras que petó en septiembre de 2008 y que ha colocado al mundo contemporáneo al borde del colapso.






Inside Job, documental de Charles Ferguson

Por Eva Pereiro López (Revista digital Ojos de papel)

El segundo documental de Charles Ferguson, Inside Job, Oscar al mejor documental 2010, es meticuloso, elegante, eficaz y riguroso. Expone cronológicamente la crisis financiera del 2008, partiendo de su origen, la desregulación del sector financiero que emprendió Reagan en los años 80, y que sucesivos gobiernos, republicanos y demócratas, incentivaron o simplemente dejaron hacer, incluido el de Obama. Inside Job, es tan escandalosamente indignante como necesario. No desvela nada que no supiésemos, pero traza las causas y consecuencias con una claridad cristalina, nombrando a todos los personajes clave responsables, altos ejecutivos, académicos, políticos y Secretarios del Tesoro que vergonzosamente han salido impunes de sus acciones y desidia.

De izquierda a derecha: Paulson, Bernanke y Geithner

¿Cómo pudo ocurrir?, se pregunta Ferguson, muy fácil, porque los que debían regular y controlar eran los que se estaban poniendo las botas. Hubo un fallo abismal pero consentido de todo el sistema: Bear Stearns, Lehman Brothers, AIG, Goldman Sachs, Citigroup, y las agencias de calificación señaladas como culpables por el congreso de EEUU, como por ejemplo Moody’s (de la que Warren Buffet es accionista mayoritario), que otorgaba máxima solvencia (la famosa triple A) a las entidades que se declararon en bancarrota poco después por las hipotecas basura, y cuyos ejecutivos han salido de la crisis con bonus récords mientras su presidente desde 2005 Raymond McDaniel apuntó hace unos días: “Los inversores no deberían confiar en las calificaciones para comprar, vender o mantener valores”. No está mal. O Goldman Sachs, que apostaba en contra de las recomendaciones que daba a sus clientes. Sin remordimientos, cual aves de rapiña, siguen repartiéndose el pastel tras mencionar ante la comisión investigadora, “lo siento, no lo volveremos a hacer, créanos".

Inside Job es un documental sobre el “todo vale”, sobre un atraco a nivel mundial cuyos protagonistas han salido impunes y todavía más ricos, si cabe. El film empieza de manera pausada y reflexiva – comenzando por Islandia, el país europeo que tenía mayor renta per cápita -, pero a medida que van desvelándose los entresijos de la locura y codicia exacerbadas de brokers y altos ejecutivos ciegos de cocaína a los que no les importa pasar gastos de prostitutas de lujo a sus respectivas empresas, el enojo va creciendo a la par que la incredulidad ante un sistema corrupto cuyo control ha fallado calamitosamente por inexistente.


Inside Job quiere ser punitivo. Profetas sin honor son entrevistados por Ferguson –muchos altos cargos declinaron la invitación -, arguyen que la complejidad de los mercados no permitía la previsión de las desastrosas consecuencias de sus actos cuando se les insta a reconocer su falta de profesionalidad y una voz sarcástica, la de Ferguson, el entrevistador, les espeta: “You can’t be serious!” - ¡No puede estar hablando en serio! - cuando se ignoraron sistemáticamente las voces de alarma que se dieron desde distintos ámbitos, incluido el FMI.

Nada era un secreto: la desregulación financiera, el riesgo de los derivados, la burbuja inmobiliaria, las hipotecas basura y, sin embargo, mientras los de Wall Street se enriqueciesen, los gobiernos no pusieron trabas porque muchos, apuntalados por aquellos en posiciones de alto nivel, eran los mismos peces gordos. El colapso del edificio especulativo era inevitable, con la consiguiente pérdida de empleos generalizada en todo el mundo, casas, pensiones y confianza política. Y el narrador Matt Damon exhorta a los espectadores a que pidan cuentas a sus gobiernos. Mientras, gente como Robert E. Rubin (en Goldman Sachs durante 26 años, posterior Secretario del Tesoro de 1995 a 1999 con la administración Clinton y finalmente Chairman de Citigroup), Alan Greenspan (ex-presidente de la Reserva Federal de 1987 a 2006), Henry M. Paulson (alto ejecutivo de Goldman Sachs y posterior Secretario del Tesoro de 2006 a 2009), Ben Bernanke (al frente de la Reserva Federal con Bush y ahora con Obama) y Timothy F. Geithner (actual Secretario del Tesoro), entre otros muchos, siguen tan tranquilos disfrutando de sus privilegios y desempeñando sus funciones sin haber sido ni siquiera amonestados.

Inside Job es imprescindible.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Fantasmas (5) Temporada de fantasmas




No vienen a buscar pareja, ni para desovar. No necesitan reproducirse. Tampoco es posible cazarlos. No tienen entidad suficiente para caer en las redes de la lógica, los atraviesan las balas de la razón. Breves, esenciales, despojados de su carne, vienen aquí a mostrarse, vienen para agitar ante los observadores sus húmedos sudarios. Y sin embargo, no se exhiben ante los ojos de cualquiera. El experto observador de fantasmas sabe que debe optar por una mirada indiferencte, nunca directa, aceptar esa precepción imprecisa, de costado, sin tratar de apropiarse de un significado evanescente que se deshace entre los dedos: textos translúcidos, medusas del sentido.
Se abre la Temporada de Fantasmas.

Su viuda y su voz
De las cañerías provenía un ruido fuerte y triste al que ella suponía la voz de su marido muerto. Todas las cañerías hacen ruído, argumentaban sus amigos. En todas las cañerías se manifiesta su espíritu, decía ella. Todas las cañerías hacían ruído cuando él estaba entre nosotros, argumentaban sus amigos. Pero solamente ahora me hablan de amor, decía ella.
Ana María Shua. Temporada de fantasmas (2004)

Entradas relacionadas:
Vocabulario Fundamental. Fantasma (IV) Xapiripë y Utupë

Periodismo y Periodistas (3) Mara Torres

Para nuestra tercera entrada sobre algunos de los periodistas de cabecera hemos elegido, tras Ana Pastor, a otra de los magníficos profesionales de la información que forman parte de RTVE, en este caso Mara Torres, la ejemplar presentadora de La2 Noticias, un informativo moderno, humanista y concienciado con las nuevas tecnologías y el medio ambiente.

Durante años conductora del programa de radio "Hablar por hablar", ha escrito dos libros y lleva desde 2006
presentando el informativo más premiado de la historia de la televisión (con más de 150 galardones desde que en 1994 comenzara su emisión). Y además hace otras cosas, como escribir en el blog del programa. Les dejamos con la última entrada del blog de La2 Noticias donde se marca un relatito a cuentas de un fragmento del libro Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (del escritor japonés Haruki Murakami) inspirando a quienes la escuchan y leen a escribir otros trocitos de su imaginación al respecto. Lean si no los comentarios de la gente que respondió a su reto. Grande Mara Torres.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Relatos La2 N / Mara Torres. 20 jul 2011
"Desde una arboleda cercana llegaba el chirrido regular de un pájaro, un ric-ric, como si estuviera dándole cuerda a algún mecanismo. Nosotros hablábamos de él como del pájaro-que-da-cuerda. Fue Kumiko quien lo llamó así. No sé cúal es su auténtico nombre. Tampoco sé cómo es. Pero, se llame como se llame, sea como sea, el pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro pequeño y apacible mundo."

He pensado que este fragmento de una de las obra emblemáticas del japonés Murakami podría abrir la veda de los relatos que cada verano hacemos en este blog de La2N. Se trata de abrir la caja de la imaginación y echarla a volar para que nos lleve a lugares distintos. Las opciones son múltiples: seguir el relato, inspirarse para escribir uno nuevo, dejar una reflexión, recomendar otros fragmentos de otras obras que nos den pistas para nuevas lecturas, vínculos a músicas, sugerencias de películas... El abanico de posibilidades es ilimitado.

Dicho esto, siguiendo la tradición y con cierto pudor porque siempre me toca la primera, empiezo:


"Sonó el despertador. Se dio la vuelta en la cama y vio el espacio revuelto y vacío del otro lado. Acarició las sábanas despacio y las olió. Inspiró profundamente. Era incapaz de saber qué sentimiento le provocaba aquel olor. Ya no acertaba a definir si era ternura o hastío, ni siquiera sabía si era su olor o era su olor. Giró hacia su propia almohada, clavó la mirada en el techo blanco de la habitación para quedarse un rato escuchando a la mañana colarse por la ventana y al cabo de unos minutos, se inquietó. No se oía nada. Cerró los ojos para concentrarse bien, agudizó los oídos y buscó. Nada. El ric-ric también había desaparecido."

domingo, 11 de septiembre de 2011

Puta guerra (2) Adiós a las grandes guerras

Les ofrecemos un estupendo artículo del corresponsal de La Vanguardia Marc Bassets en Washington, repasando la evolución de las guerras libradas por Estados Unidos en esta primera década del siglo XX tras los atentados del 11-S y cómo los analistas militares prevén se realizarán las guerras futuras de la gran superpotencia. Éstas habrán de ser más baratas, serán cada vez menos letales (al menos para los soldados norteamericanos), más tecnológicas (los éxitos de los drones están siendo reveladores) y serán soportadas cada vez más por fuerzas especiales y mercenarios privados. Es de destacar el distanciamiento de una gran parte de la sociedad estadounidense respecto a los sacrificios en vidas humanas propias (y por supuesto) ajenas que provocan los conflictos que libra su país.
Fotos: Big Picture

"Adiós a las grandes guerras"


Marc Bassets | Washington 05/09/2011

Una década de conflictos irresueltos deja paso a operaciones secretas | Libia, la muerte de Osama bin Laden y los 'drones' señalan la vía futura | El gasto militar se ha doblado, y la factura bélica supera el billón de dólares | EE.UU. tiene un ejército secreto y de élite formado por 25.000 soldados | Los gran mayoría de estadounidenses ha vivido estos años sin sacrificios | "Al final deberás tener a gente sobre el terreno", afirma un historiador militar.
La década del 11-S empezó con una exhibición de fuerza abrumadora de las fuerzas armadas más poderosas de la historia. Y termina con un país en el que la distancia entre la sociedad y los militares se ahonda y sin apetito para más conflictos. Estados Unidos, reacio a volver a enviar decenas de miles de tropas a lugares remotos e incomprensibles, opta con la Administración Obama por un nuevo tipo de guerra secreta con bombardeos con aviones sin piloto y operaciones con fuerzas especiales que escapan al escrutinio público.
En conversaciones con historiadores y expertos en seguridad en EE.UU., emerge un diagnóstico: para la inmensa mayoría de los estadounidenses, más del 90% de la población que no es militar ni tiene vínculos familiares con los militares, las guerras de esta década han sido guerras invisibles, lejanas. Hay una desconexión. No hubo, tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, de los que el domingo se cumplirán diez años, un discurso de sangre, sudor y lágrimas. Al contrario: el entonces presidente George W. Bush animó a sus compatriotas a consumir.
"Excepto para las familias de los soldados que han servido varias veces en ultramar y que han realizado sacrificios enormes, para el resto de norteamericanos no ha sido una ocasión para el sacrifico. No hay un sensación de participación universal", constata Brian Michael Jenkins, que lleva cuatro décadas estudiando la amenaza terrorista en la Rand Corporation, el laboratorio de ideas de referencia en materia de seguridad, cuyo primer cliente es el Pentágono. Esta ausencia de sacrificio, en opinión de Jenkins, se disfrazó de alardes hiperbólicos de patriotismo.
Un motivo de este distanciamiento es que, para EE.UU., Afganistán e Iraq han sido mucho menos letales que guerras anteriores como Vietnam. En Vietnam murieron unos 60.000 estadounidenses. En Afganistán, una guerra más larga que Vietnam, han muerto unos 1.600. En Iraq más de 4.000. En Vietnam, además, el reclutamiento era obligatorio, lo que socializó el dolor. Todas las familias conocían a alguien que estaba en la guerra, o que había muerto. Ahora no. La superpotencia ha externalizado la guerra a los voluntarios, un segmento que no llega al 1% de la población.
"Nunca diría que el país no se preocupa. Pero la gente sigue con sus vidas –dice John McManus, historiador militar en la Universidad S&T de Misuri–. A veces me pregunto si este es el motivo por el que estas guerras hayan durado tanto. Sólo afectan una parte muy pequeña de la población, muy respetada, pero la mayoría de los americanos no tienen ningún vínculo con las fuerzas armadas y quizá no conocen a nadie que esté en ellas". La escasa implicación social en las guerras reduce la presión política para terminarlas.
Pero la ausencia de victoria en Iraq y Afganistán y el coste han hecho mella. Ambas guerras han costado 1,3 billones de dólares, según cálculos recientes. En estos diez años el presupuesto militar casi se ha doblado. Hay fatiga bélica, entre los ciudadanos y los gobernantes. "Esto puede hacer que Gobierno y población sean muy reticentes a ir a guerra y usar fuerza militar en grandes proporciones. Pero no creo que sea porque estas guerras no hayan tenido éxito, sino porque estas guerras han durado tanto y no se han decidido", dice Richard Kohn, profesor emérito de historia militar en la Universidad de Carolina del Norte.
En febrero, el entonces secretario de Defensa, Robert Gates, dijo que "cualquier secretario de Defensa que aconseje a un presidente volver a enviar un gran ejército terrestre a Asia, a Oriente Medio o a África debería hacérselo mirar". Hace unos días, su sucesor, Leon Panetta, presentó la intervención en Libia, en la que EE.UU. ha sido fundamental pero ha estado en un plano secundario, como un modelo para intervenciones futuras. Gates y Panetta resumían el arco que va de 2001 a 2011, de las intervenciones terrestres en Afganistán y, sobre todo, Iraq, a Libia y la muerte de Osama bin Laden en mayo.
El número de fuerzas especiales ha pasado de 1.800 antes del 11-S a 25.000 ahora, según ha revelado The Washington Post, que las define como "el ejército secreto de EE.UU." Bajo la dirección del Mando Conjunto de Operaciones Especiales, este ejército, que incluye a los Navy Seals, el grupo de élite que mató a Bin Laden, actúa no sólo en Iraq y en Afganistán sino en países con los que EE.UU. no está en guerra como Yemen, Pakistán, Somalia, Filipinas, Nigeria y Siria. En paralelo, la CIA ha desarrollado un brazo militar que, entre otros cometidos, controla los bombardeos con aviones no pilotados –zánganos, o drones, en inglés– que han liquidado a más de 2.000 supuestos terroristas desde el 2001.
La guerra secreta plantea problemas legales y éticos. Las muertes de civiles en operaciones nocturnas o en bombardeos, además, son contraproducentes para los intereses estadounidenses. Y algunos dudan de su efectividad. "La tecnología es importante, pero los drones sólo te llevan hasta cierto punto. Al final deberás tener a gente sobre el terreno que alcancen tu último objetivo, sea cual sea. Es muy difícil hacerlo usando sólo drones", dice McManus, autor un libro sobre los soldados rasos desde la Segunda Guerra Mundial hasta Iraq.
El profesor Kohn prevé que la fatiga bélica propicie cambios en las fuerzas armadas similares a los que ocurrieron tras la desmovilización posterior a guerras pasadas. Un precedente, añade, son los años veinte y treinta. El tamaño de las fuerzas armadas se redujo pero adoptaron nuevas tecnologías como tanques, camiones, aviones y submarinos. Kohn recuerda que también fue la época de las pequeñas guerras en países como Nicaragua o Haití. "Y en cierto modo –concluye– se luchaban del mismo modo que ahora luchamos contra los terroristas en distintas partes del mundo como el Cuerno de África y el sudeste asiático". En las guerras futuras resuenan ecos arcaicos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Animales (4) Los animales olvidados



(Subtítulos pulsando sobre CC) Original spot premiado en el festival de Cannes 2010 que cuestiona nuestra relación con los animales no humanos y las maneras que tenemos de condenarlos a una vida esclava, de explotarlos, hacerlos sufrir, sacrificarlos y olvidarlos en nuestras conciencias.

martes, 6 de septiembre de 2011

Extinción (7) La última danza de los akuntsu


En una pequeña zona de la menguante selva del estado brasileño de Rondônia, rodeados de plantaciones de soja y explotaciones ganaderas, los últimos seis supervivientes del genocidio que exterminó a la tribu de los akuntsu, ejecutan una de sus danzas tribales. En poco tiempo este pueblo indígena habrá desaparecido y nuestro planeta habrá perdido un pueblo, un lenguaje y una cultura únicos. En este artículo de Survival International podemos conocer la historia de este crimen de lesa humanidad. 


Survival - Los akuntsu

Hoy en día, los akuntsus ocupan una pequeña parcela de bosque. Ha sido reconocida legalmente y demarcada por el Gobierno brasileño, pero se encuentra rodeada de enormes haciendas de ganado y plantaciones de soja. Éstas reemplazan a las que fueran extensas selvas de Rondônia, y que un día constituyeron el hogar de numerosos pueblos indígenas.

Viven en una comunidad en dos pequeñas malocas (casas comunales) hechas de paja. Son cazadores aficionados – el jabalí, el agutí y el tapir son piezas muy apreciadas -, y cultivan el maíz y la mandioca en pequeños huertos. También recolectan frutas del bosque y a veces pescan peces de pequeño tamaño en los arroyos. Los akuntsus fabrican flautas de madera que utilizan en danzas y rituales. Llevan pulseras y tobilleras hechas de fibra de palmera. Los collares de conchas han sido sustituidos por otros de plástico brillante que los akuntsus recortan de contenedores de pesticida desechados por los terratenientes. Para las ceremonias se pintan el cuerpo con bija (tinte de annato).

Konibu, el mayor de los dos hombres akuntsus, es chamán. Fabrica rapé a partir de hojas de tabaco, lo inhala para comunicarse con el mundo de los espíritus y lo exhala sobre su familia y visitantes para alejar a los malos espíritus y para purificar el cuerpo.

Genocidio

En 1995, trabajadores de campo contratados por la FUNAI, el Departamento gubernamental de Asuntos Indígenas, contactó con un grupo de cinco indígenas kanoês, un grupo que vive en la misma zona que los akuntsus. Los kanoês informaron a la FUNAI de que habían visto huertos y viviendas pertenecientes a otro grupo aislado cercano, al que conocían por el nombre de akuntsu. Ese mismo año, pocos meses después, contactaron finalmente con los akuntsus. De forma alarmante, su número ascendía a tan sólo siete individuos. Una de las hijas de Konibu ha muerto desde entonces en el año 2000 tras la caída de un árbol sobre la casa durante una tormenta y Ururu, la mujer más anciana, murió en octubre de 2009. La FUNAI tenía evidencias de la existencia de indígenas aislados en Rondônia desde los años setenta. La construcción de una carretera de gran envergadura, conocida como la BR-364, trajo consigo oleadas de ganaderos, madereros, especuladores de tierra y colonos que fueron ocupando el Estado.

A medida que se destruía más y más bosque, los grupos aislados se iban viendo forzados a escapar de las excavadoras y a buscar refugio en áreas menguantes de bosque. Jamás sabremos cuántos murieron a causa de la enfermedad y la violencia. En la década de los ochenta, a pesar de que los terratenientes argumentaban que no quedaban indígenas aislados, un grupo de decididos investigadores de la FUNAI continuaron su búsqueda de grupos aislados, que sabían que se encontraban bajo una peligrosa amenaza.

Se descubrieron señales de la presencia de los indígenas. En 1984, flechas golpearon a un tractor maderero. Se encontraron casas comunales y huertos abandonados que demostraban que los indígenas se habían marchado de forma apresurada. Por la región de Corumbiara circulaban rumores acerca de la masacre de indígenas aislados a manos de pistoleros contratados por los ganaderos. 

En 1985, la FUNAI encontró evidencias de la masacre: una maloca indígena fue completamente demolida y enterrada por los terratenientes, en un intento de ocultar el ataque. Se desenterraron trozos de cerámica y flechas que más tarde Konibu confirmó que pertenecían a los akuntsus. Nombró a muchos familiares que habían sido asesinados por los pistoleros. A Pupak, el segundo hombre akuntsu, le dispararon por la espalda mientras huía de los asesinos a sueldo. Las cicatrices aún son visibles. El trauma que el grupo ha sufrido se aprecia en el miedo que sienten hacia los terratenientes que aún ocupan sus tierras y hacia el ruido de las motosierras que trabajan en las inmediaciones.

Invasión

Aunque su tierra ha sido reconocida legalmente y la FUNAI está presente de forma permanente en la zona, los akuntsus están rodeados por terratenientes hostiles. Alguno de ellos aún tiene edificios, empleados y rebaños de ganado en territorio akuntsus. La FUNAI está intentando expulsar a los terratenientes, y el caso está actualmente en los tribunales. Habiendo presenciado el genocidio de su pueblo y habiendo sufrido la violencia extrema de los pistoleros contratados por terratenientes, los akuntsus se muestran temerosos y desconfiados con la mayoría de los foráneos, especialmente hacia los empleados de las haciendas.

Futuro

Los lingüistas trabajan ahora con los akuntsus para registrar y entender su idioma. Se espera que un día este pueblo tenga la oportunidad de relatar toda su historia al resto del mundo. Al tratarse de un pueblo muy aislado, los akuntsus son extremadamente susceptibles a enfermedades de foráneos. A menos que decidan unirse a miembros de otros grupos indígenas, lo que parece poco probable, este pequeño pueblo desaparecerá de la faz de la tierra para siempre, y se completará así el genocidio de los akuntsus.


Indígenas aislados / Survival
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sábado, 3 de septiembre de 2011

Droga (7) Breaking Bad, pura adicción

Parece que esta edad dorada de las teleseries que estamos viviendo no deja de darnos gratas sorpresas. Series hechas para la televisión (mayormente norteamericanas) que en su mayoría retratan de forma impecable el mundo en mutación que estamos viviendo en general y las miserias de la vida norteamericana en particular. Pensábamos que las magníficas The Sopranos, Mad Men, Boardwalk Empire y The Wire (sobre todo ésta última), tenían, cada una en su estilo, un nivel difícil de alcanzar, pero de repente entramos en Breaking Bad y volvemos a disfrutar del puro goce de estar viendo en nuestros televisores un producto de ficción extraordinario.

Es una historia creada por el hasta ahora desconocido Vince Gilligan que comienza cuando a Walter White, un profesor de química de instituto en Alburquerque (Nuevo Méjico) le diagnostican a sus 50 años un cancer de pulmón que está acabando con su vida. Entonces decide liarse la manta a la cabeza, acabar con su mediocre vida y aprovechar sus vastos conocimientos de química para cambiar su destino (y el de su familia) fabricando la más pura de las metaanfetaminas para así reunir el dinero suficiente que permita a su mujer y sus hijos (uno un poco impedido, otro al llegar) poder vivir sin él en sus vidas. Para ello se junta con un antiguo alumno y traficante de medio pelo, Jesse Pinkman, que le introducirá en los manejos de la distribución de droga. A lo largo de los episodios se van presentando los distintos e impagables personajes que comienzan a orbitar alrededor de la nueva y secreta ocupación de Walter, interpretado por Bryan Cranston, actor al que hasta ahora no conocíamos.

Por qué Walter White delinque es una cuestión, en realidad, menor, una mera justificación o detonante. Lo transgresor aquí es ir descubriendo cómo en realidad disfruta corrompiéndose”, cómo se convierte en un hombre nuevo, más feliz, más completo, más vivo, gracias a la violencia y al poder que le confiere su nueva careta de “Heinsenberg”, el traficante de anfetas más peligroso de la ciudad. Walter White comprende capítulo a capítulo que en realidad era un hombre castrado, anulado por su trabajo, su familia, por la enfermedad y la abulia vital.

Ésa revelación radical le convierte en un personaje único. La cercanía de la muerte, la necesidad de contrarrestar la decepción provocada en sus seres queridos y el deseo de redención de lo que él considera una vida fracasada, le llevan a recorrer un camino del que ya no podrá regresar y que, para su desgracia, acabará poniendo en peligro precisamente todo aquello que trata de proteger. Breaking Bad es una fábula moral que nos habla del destino, del autoconocimiento, del poder del dinero, de la familia y del amor, del crimen y la muerte, mientras nos muestra las sombras de sus personajes colocándoles en situaciones límite que cuestionan las difusas fronteras de la ética personal.


En sus capítulos todo aporta y nada sobra, en ellos se suceden los sorprendentes puntos de giro, los detalles significativos y los dobles significados, las ironías, los sarcasmos y un humor tan negro como un tumorY para homenajearla les ofrecemos una de las grandes escenas que conforman estas aprox. 30 horas del mejor cine, cuando Jesse Pinkman intenta cocinar metaanfetamina por libre mientras su atolondrado colega Badger no dejar de dar por saco y suena 'Uh', de Fujiya & Miyagi. Vean Breaking Bad, una serie cojonuda y tan adictiva como la mejor metaanfetamina.