miércoles, 29 de febrero de 2012

Evolución (3) Vida y muerte del 'hombre del hielo'






Otra estupenda entrevista de La Contra nos introduce en la fascinante historia de
Ötzi, el Hombre de Hielo, especimen humano que vivió hace más de 5000 años y fue encontrado en 1991 y, en relativamente buenas condiciones, por dos excursionistas en un valle de los Alpes, a más de 3200 metros de altura.

Angelika Fleckinger, máxima especialista en este "hombre del hielo" n
os cuenta lo que la ciencia ha averiguado sobre las costumbres de la vida y las circunstancias de la muerte, por asesinato, de este europeo ancestral.





"Muchas mujeres quieren tener un hijo de Ötzi"


Victor-M Amela - La Contra 07/02/2012

Museu Arqueològic

Desde que un deshielo alpino nos lo entregó –tras cinco mil años de congelación–, Ötzi se ha convertido en un fenómeno mundial. Hay quien piensa que llega ahora desde el pasado para concienciarnos del modo absurdo en que vivimos... Lo cierto es que Ötzi está entregando una ingente información sobre nuestro pasado a arqueólogos y científicos. Angelika me informa de que ahora estudiarán si hay descendientes directos de Ötzi en Val de Venosta... Ötzi no puede viajar, pero sí su mundo, con reproducciones de los objetos de su equipaje, todo muy sugerente: puede visitarse en el Museu Arqueològic de Catalunya. No sabemos qué lengua hablaba Ötzi, pero sí que comunica como el mejor.

Angelika Fleckinger, máxima especialista en 'el hombre del hielo'


Tengo 41 años. Nací y vivo en los Alpes italianos. Soy arqueóloga. Dirijo el Museo Arqueológico del Alto Adige, en Bolzano. Estoy soltera y sin hijos. Soy de izquierda moderada, y católica no practicante. La momia de Ötzi nos muestra cómo éramos hace más de cinco mil años.


¿Qué tal está Ötzi?

¡Estupendo! Muy bien conservado en su cámara a seis grados bajo cero, en un museo de Bolzano.
¿Está visible?
A través de una ventanita, visitan la momia 265.000 personas al año.
¿Es una momia?
Recién fallecido, el hielo cubrió el cuerpo... y se momificó. Es una momia húmeda: sus células contienen agua. Las momias egipcias son secas. Las peruanas, de ambos tipos. ¡Ötzi es la momia húmeda más antigua del mundo!
¿Qué edad tiene Ötzi?
Murió entre el 3.350 y el 3.100 antes de Cristo. Es decir, hace ya más de cinco mil años.
Eso es mucho tiempo...
Cuando Keops comenzó a erigir su Gran Pirámide, ¡Ötzi llevaba ya 600 años muerto!
¿Dónde murió?
En un paso de los Alpes a 3.210 metros de altitud, en el italiano valle de Ötz, en la frontera austriaca.
¿Quién le encontró?
Dos excursionistas, el 19 de septiembre de 1991. Vieron que medio cuerpo de un cadáver emergía del hielo. Y creemos que sólo había emergido algún día en el siglo IV.
¿Qué pensaron al verlo?
Que era algún alpinista fallecido. Consternados, llamaron a los carabineros, lo arrancaron del hielo y la fiscalía empezó a investigar la muerte... hasta que un arqueólogo vio que era un muerto de hace cinco mil años.
¿Y sabemos cómo murió Ötzi?
¡Asesinado!
¿Cómo?
Le dispararon una flecha. Por la espalda. Le entró por el omóplato izquierdo. Aún tiene la punta dentro. Le provocó una hemorragia mortal. Cayó al suelo y se golpeó el parietal izquierdo. Ambas heridas son mortales de necesidad: Ötzi moría en pocos minutos.
¿Quién le mató?
Ötzi tiene una herida abierta en la palma de la mano izquierda, típica de quien se protege de una puñalada, un hachazo...
¿Hubo una pelea, pues?
La herida es de cuatro o cinco días antes de morir: algún drama en su poblado le obligó a pelear... y a huir.
Montaña arriba.
Sí, hasta que se detuvo en ese paso, se sintió seguro y se sentó a comer algo...
¿Cómo sabe que comió?
Hemos analizado el contenido de su estómago: comió una hora antes de morir.
¿Y qué comió?
Pan de espelta (trigo), carne de corzo, verdura... Y ahora analizamos una bola de sebo: puede ser queso de cabra. ¡Sería el primer queso documentado de la historia!
¿Qué más solían comer?
Lentejas, guisantes, lino, avellanas, ciruelas, manzanas silvestres y bayas del bosque: endrino, zarzamora, frambuesa...
¿Qué tal era la salud de Ötzi?
Buena. Con algo de caries y dientes desgastados por usarlos como herramienta y masticar cereales con restos de piedra de moler. También tenía los pulmones negros...
No me dirá que fumaba...
Respiraba cada día el humo y el hollín de las hogueras que ardían en sus cabañas.
¿Cómo vivían aquellas gentes?
Pernoctaban en chozas, cultivaban vegetales y cuidaban ganado, y cazaban y pescaban. Y les sobraba tiempo para relacionarse, estudiar la naturaleza, inventar cosas...
¿Qué aspecto tenía Ötzi?
Tenía 46 años, es decir, era un anciano. Media 1,60 metros, pesaba 50 kilos y su pie hubiese calzado hoy un 38. Sus cabellos eran castaños y los llevaba como tú.
Larguitos.
Y algo ondulados en las puntas. Llevaba barba. Sus ojos eran oscuros. Y lucía tatuajes en una muñeca, rodilla (una cruz), pantorrillas, tobillos y la parte baja de la espalda.
¿Cómo son esos tatuajes?
Rayas: incisiones en la piel, pigmentadas con una pasta hecha de hollín y saliva.
¿Significaban algo?
Son terapéuticos, analgésicos: ¡coinciden con meridianos y puntos de acupuntura!
¡Fascinante! Acupuntura prehistórica.
También llevaba colgado del cinturón un hongo seco, de propiedades antibióticas y cicatrizantes, para curarse heridas.
¿Qué más llevaba encima Ötzi?
Un arco (de tejo), un carcaj (de piel de rebeco), flechas (de avellano), un puñal (de sílex) con su funda (de fibras vegetales), un hacha (con mango de madera y hoja de cobre), calzado de piel de oso (con paja en la suela, aislante), taparrabos ¡y leggings! y un abrigo (todo de piel de cabra), gorro (de piel de oso), capa pluvial (de hierbas)....
Un verdadero tesoro, ¿no?
Sí, porque es la primera vez que tocamos objetos prehistóricos, algunos insólitos.
¿Por ejemplo?
El retocador: una suerte de lápiz de madera con punta de piedra para afilar las puntas de sílex de flechas y puñales. O un hongo yesquero, para hacer chispas...
¿Algo más?
Un termo de abedul, forrado por dentro de hojas de arce... para transportar brasas.
Muy ingenioso y práctico.
Eran gentes muy inteligentes y unos fabulosos conocedores de la naturaleza.
¡Podríamos clonar a Ötzi!
Sería factible fecundar un óvulo con ADN de Ötzi... ¡Hay muchas mujeres que se han ofrecido para concebir un hijo de Ötzi!

lunes, 27 de febrero de 2012

Memoria (13) Las fosas del olvido

“Es una vergüenza que España aún no haya abordado su oscuro pasado”
Marek Marczynski, director de Justicia Internacional en Amnistía Internacional.

Hoy que el Supremo
graciosamente ha decidido absolver al ya ex-juez Baltasar Garzón del juicio por presunta prevaricación por investigar los crímenes del franquismo y para aportar nuestro grano de arena para que el drama de tantos, que aún permanece, no sea olvidado, recuperamos un documental de RTVE que muchos debieran ver, 'Las fosas del olvido' (emitido por Documentos TV y estrenado en 2004). Este reportaje hace un recorrido por la historia reciente de nuestro país y por el drama de los miles de desaparecidos durante y después de nuestra Guerra Civil. Porque esas fosas, que tantos quisieran ver olvidadas para siempre para seguir ocultando nuestra Historia, aún permanecen en la memoria de muchos. También en la del juez roy Bean. 
Enlace

Documentos TV - Las fosas del olvido

31/05/2011


Más de 30.000 personas permanecen enterradas en tumbas sin nombre. Se estima que existen alrededor de 800 fosas comunes de la guerra y la posguerra diseminadas por todo el territorio español. Familiares de desaparecidos, empeñados en recuperar los restos de sus seres queridos, con la ayuda de algunas asociaciones, han conseguido reabrir alguna de estas fosas y dar a sus abuelos, padres o hermanos, un entierro digno. Las fosas del olvido sigue de cerca el trabajo de los equipos científicos al frente de estas excavaciones, así como las reacciones de las familias de los asesinados y su papel en el estudio e identificación de los restos.

Las fosas del olvido

El documental gira en torno a la existencia de algo más de 800 fosas comunes diseminadas por todo el territorio español. En él, un equipo de Televisión Española acompaña a los familiares de los desaparecidos, empeñados en recuperar los restos de sus seres queridos, en su lucha hasta reabrir las fosas.

A veces, localizar una fosa abierta 67 años atrás no es tarea fácil. Puede que se conozca el lugar preciso pero los cambios hacen que se retrase la localización. Las cámaras de televisión acompañan a profesionales de la arqueología, medicina forense o antropología en el proceso científico necesario para recuperar los restos de algunos de los desaparecidos, proceso en el que es fundamental también la colaboración de los familiares de los desaparecidos.

El documental fue rodado en 2003, años antes de que el Congreso de los Diputados aprobara (el 28 de octubre de 2007) la conocida como "Ley de la Memoria Histórica"



sábado, 25 de febrero de 2012

Periodista (9) El papel de Público

Desde esta web, ferviente defensora del papel de lo público en las sociedades contemporáneas, lamentamos, signo de los tiempos nos tememos, el cierre definitivo de la edición impresa del diario Público, un periódico progresista y honesto, cosas ambas en retroceso en esta España regresista que nos acontece. Queda su edición digital -en la que orgullosamente nos anunciamos- para refugio informativo de muchos en estos tiempos de zozobra.
A ver si entre todos damos con la fórmula para mantener ciertos medios de comunicación tan necesarios en nuestro país. ¿Tan difícil es hacer un pacto entre un lector con cierto nivel de compromiso y un periódico como Público (o El Pais) para pagar un precio -quizá simbólico según los cánones de la prensa clásica pero razonable teniendo en cuenta cómo está la cosa ahora-, de por ejemplo, 25 o 30 euros (un día de cañas y comida) por un año de periodismo íntegro? ¿cuántos de los cinco millones y medio de usuarios únicos de publico.es pagarían algo así por todo un año de acceso full-equipe, con artículos de opinión, reportajes etc (con una opción gratuita, más básica para quien no quiera o pueda? ¿La mitad? ¿Un millón? En fin, con la sentida despedida y acertado análisis del un poco desolador panorama periodístico actual de su director Jesús Maraña les dejamos.

El papel de Público - Jesús Maraña (24-02-2012)

Envolver el pescado o un bocadillo siempre fue un uso un poco cutre del venerable periódico. La tinta mancha. Mucho mejor reciclar el papel escrito construyendo un pasillo sobre el suelo de baldosas recién fregado, o aviones y pajaritas voladoras. Los diarios siempre ofrecieron el interés de una lectura urgente y de otra más reposada, para resucitar después desde cualquier montón amarillento en la certeza de seguir resolviendo asuntos prácticos de la casa, con usos insospechados para los que ya importaba un cícero que el autor de la página se llamara González Ruano, Vargas Llosa o Pepe Pérez. Lecciones de humildad para vanidades elevadas y plumas insoportables.

Corren tiempos distintos, también revolucionarios. El dato urgente llega a la vista o el oído por múltiples canales, la crónica más literaria ocupa unas pocas megas en un microespacio de la tableta digital, en la que uno puede leer cómodamente su diario al completo, seleccionar su foto preferida entre una galería numerosa o abrir un vídeo en el que Obama no sólo da al mundo una noticia sino que de paso se canta un blues con B. B. King. Por misteriosas razones que no vienen al caso, esos infinitos usos o complementos de una oferta informativa no parten, como los viejos avioncitos de papel prensa, del razonable y convencional acto de pagar un precio (baratísimo, pero un precio). La información hace tiempo que se considera un bien (o un mal) de acceso libre y gratuito. Fue en aquel momento cuando “se jodió el Perú” del periodismo en su acepción más noble y profesional. Una vez asentado que casi nadie está dispuesto a pagar por obtener información y análisis de calidad, las empresas supuestamente periodísticas se marcaron nuevas estrategias suicidas. El vídeo no pudo matar a la estrella de la radio, pero entre el márketing promocional (importa menos que sea cultural o se trate de bicicletas estáticas) y la glorificación del periodista multiplataforma, todólogo y ‘barato-barato’ estamos en el camino correcto para dar el tiro de gracia al periodismo.

Porque eso es lo que verdaderamente corre un serio peligro. Hace tiempo que está superado el debate sobre el futuro del papel o de Internet. El presente ya son las redes sociales y las plataformas digitales. Durante bastante tiempo quedarán ediciones en papel, para elites, coleccionistas o adictos al aroma de la tinta y al ruidito del pasar página. (Flipboard ya imita incluso esas sensaciones en tableta). Pero la verdadera incógnita por despejar en esta revolución de las comunicaciones se refiere a la subsistencia o no del periodismo, de esa materia prima fabricada por profesionales capacitados y vocacionales cuyo código de actuación exige conocimiento, entrega, honradez, relación de respeto con las fuentes, cierta capacidad literaria… Una serie de rasgos del oficio que deben garantizar lo más difícil de conseguir: credibilidad.

Los periodistas, con mayor o menor acierto y velocidad, han tenido que adaptarse de la Olivetti al Amstrad, del PC al Mac, y de ahí a Internet, a Facebook o a Twitter. Cuesta, sobre todo cuando cada nueva tecnología supone más trabajo por menos sueldo, pero más parece costarles a los afamados gurús de las redes sociales encontrar fórmulas de ingresos que permitan sostener en el mundo digital redacciones capaces de hacer periodismo; con sus casi infinitos avances y una creatividad desbordada, pero periodismo, que sigue siendo la materia prima de este negocio, como el trigo o el centeno lo son de casi todos los panes, aunque la hogaza sea baguette y los moldes dibujen formas imposibles.

Qué ha pasado

‘Público’ nació con afán de romper algunos moldes en el formato de papel, dispuesto a caminar en paralelo por la revolución digital y sobre todo elaborando una materia prima transparente: periodismo honesto, no falsamente neutral ni equidistante, sino comprometido con causas justas desde un progresismo sincero. En cuatro años y medio ha roto ciertos tabúes, ha dado eco a voces silenciadas por el ruido del discurso único y ha llegado al espacio intergeneracional que buscaba como plataforma de debate y referencia de una forma de ver la vida. En el complejo universo de la izquierda española sería deseable una reflexión autocrítica sobre el monolítico panorama mediático, más allá de la obviedad de que el dinero no suele viajar en maletas rojas.

La agudísima crisis económica, la publicitaria, la del papel… son factores decisivos que han hecho inviable el proyecto de ‘Público’, como también lo son los propios errores desde la dirección del diario o desde la empresa editora. Ayer, Mediapubli y la administración concursal pusieron el domingo, 26 de febrero, como fecha límite para la edición de ‘Público’ en papel al no haberse conseguido la financiación necesaria para su continuidad. La asamblea de trabajadores, después de casi dos meses de incertidumbre en los que se ha mantenido fiel a la cita con los lectores, ha decidido no realizar ningún número más. La empresa ha anunciado su intención de dar continuidad a la edición digital de público.es, con 5,5 millones de usuarios únicos según el último control de OJD, audiencia que la sitúa como la cuarta web de información general en España.

Nunca ha ejercido este diario ese ombliguismo que con demasiada frecuencia afecta a un oficio tentado por las vanidades, la adulación o las falsas modestias. Pero en este triste punto y aparte, sería injusto no proclamar la satisfacción de haber trabajado en una empresa que en todo momento ha respetado la independencia y la libertad de la dirección para acertar o equivocarse. Como tampoco es ningún tópico de compromiso expresar el infinito orgullo de haber formado parte de un equipo serio, riguroso y apasionado. Decía Kapuscinski que “no puede ser buen periodista quien no es buena persona”. Entre los más de 200 trabajadores que han pasado por ‘Público’ en estos cuatro años y medio habrá de todo, como en cualquier colectivo humano y profesional. Pero abunda la buena gente, porque si no habría sido imposible hacer un periodismo digno que ha provocado la impresionante reacción de apoyo vivida en estos últimos dos meses. La mención más especial es para esos casi 160 compañeros y compañeras que no tienen madera de capitán Schettino y que han mantenido el barco a flote en mitad de las tormentas. Merecen seguir ejerciendo uno de los oficios más hermosos que existen. Durante 1.599 días, ‘Público’ no ha faltado a su cita en los quioscos. Gracias de corazón a tantos lectores fieles y a esos más de 44.000 firmantes del Manifiesto de apoyo al periódico. Ahora que ya nadie podrá envolver pescado ni hacer pajaritas con sus páginas, el nombre y lo que representa seguirá en las redes.
Hasta siempre.

viernes, 24 de febrero de 2012

Amor (6) Antropología del amor


Antropología del amor: un colocón sustancial

“Siempre he considerado que el amor romántico es una de las más curiosas, excitantes y dolorosas experiencias del ser humano. Quise saber por qué la gente vive, canta y mata por amor, y muere para vivirlo.” Helen Fisher, antropóloga.

"El amor romántico no tiene más de tres siglos. Es un invento occidental." Julian Lopez, antropólogo.

Julian Lopez, tras una exhaustiva etnografía del amor, opina:

“El amor es un invento. Sólo trato de constatar evidencias, nada más lejos de mi intención que concienciar. Con esa sentencia quiero decir que los rasgos del sentimiento amoroso tal como los definimos actualmente tienen un punto histórico de origen y desde luego no tienen correspondencia en todas las culturas. Dicho esto también hay que decir que aún siendo un invento funciona como si no lo fuera hasta el punto que el amor se nos presenta como una institución esencial y eterna y por eso lo inventado se hace real: tan real como que es incuestionable que el corazón palpita más rápido cuando alguien dice estar enamorado. Sin embargo nadie nos puede asegurar que eso pasará dentro de mil años. El amor romántico no tiene más de 3 siglos. Puede haber algo parecido a la atracción o a la ternura, pero el componente central diferencial del amor romántico que es unir a la ternura la atracción física, es un invento occidental.


“Yo he estudiado cómo una sociedad televisiva (que ve relaciones de amor en telenovelas) y cibernaútica (que propicia primeros encuentros virtuales tremendamente modelizados a pesar de la supuesta libertad) representa y orienta modelos de relación afectiva que dibujan nuevas tipologías sociales: el apasionamiento por ejemplo. Parece que ese modelo de amor vivido en breves pero intensos momentos se ha convertido en metonimia de la sociedad, siempre en vilo esperando acontecimientos. En todo caso también habría que tener en cuenta la relación recíproca pues las telenovelas pueden influir en la vida, pero también la vida real influye en la telenovela (o en el Chat) y no sólo porque sea un vivero inagotable de historias para novelar sino porque ahora, cada vez más, la gente anónima tiene la posibilidad de convertirse en guionista. La gente hoy se puede apropiar y se apropia de modelos televisivos para adquirir nuevas y mejores competencias en diversos ámbitos: de seducción, de belleza, de disfrute del ocio, educación o planificación familiar. El guionista de una telenovela se apropia cada vez más de los comentarios de telenovela-adictas en los numerosísimos foros de discusión, hasta el punto de que los guiones inconclusos son una nueva alternativa que dibuja muy bien los cambios en la autoría de las historias: no es que la historia surja de la cultura popular, es que la cultura popular está escribiendo la historia, la nueva historia de amor.

“Internet amplífica el conocimiento pero limita la emoción. Esta idea se ve claramente con un ejemplo, un mail facilita la comunicación y la extiende pero como decía Saramago una carta electrónica de amor nunca se podrá emborronar con una lágrima.”

Helen Fisher, antropóloga experta en el amor (ha publicado entre otros libros “Anatomía del amor: historia natural de la monogamia, adulterio y divorcio” y “Por qué amamos: naturaleza y química del amor romántico”) es más radical: "El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro". Helen puso carteles por la Universidad Rutgers, en New Jersey: “¿Acabas de enamorarte locamente?” Con 839 voluntarios de variadas edades, razas y condiciones que pasaron por la resonancia magnética nuclear demostró que el amor es universal y apenas se diferencia de unos a otros.

”Creo que esa locura la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina. La dopamina en grandes cantidades, además de aumentar el nivel de testosterona – la hormona del deseo sexual–, está asociada con una gran capacidad de concentración, euforia y dependencia, que son síntomas de adicción. El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina, que produce euforia y pérdida del apetito; el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el amado.”

“Todo es química. Cada vez que producimos un pensamiento, o tenemos una motivación, o experimentamos una emoción, siempre se trata de química. Sin embargo, se pueden conocer todos y cada uno de los ingredientes de un pastel de chocolate, pero todavía nos gusta sentarnos y comerlo. De la misma manera, podemos conocer toda la química que hay detrás del amor romántico –todavía no la conocemos toda, pero estamos empezando a conocerla en parte- y todavía ser capaces de captar toda su enorme magia.”


Pero confiesa que también “son importantes el tiempo y los elementos culturales. Tienes que estar listo para poder enamorarte en ese momento, y también cuentan las experiencias de la infancia. Según crecemos elaboramos un perfil inconsciente de lo que vamos a buscar a base de la experiencia de nuestros padres, del colegio, de nuestros amigos, de lo que vemos en la tele... Y cuando estás en el momento adecuado y encuentras a la persona que encaja en ese perfil, los circuitos cerebrales pueden ponerse en funcionamiento y se desencadenan las reacciones químicas.”


“Pero la decisión de elegir una persona quizá se basa en elementos culturales: la belleza y la juventud mueven a los hombres, y a las mujeres les impresiona la riqueza y la buena posición. Y si a ellos el amor les entra por los ojos, las mujeres son más sensibles a la palabra y los detalles. Eso tiene sentido: el negocio de la pornografía se apoya en los hombres y las mujeres se pasan la vida intentando agradar con su aspecto a los hombres… Durante millones de años, el hombre ha tenido que mirar bien a la mujer y tomarle la medida para ver si ella le daría un niño saludable.” Mientras, en el caso de la mujer se ve una mayor actividad en las areas del cerebro asociadas con la memoria y la rememoración, Y al principio lo no entendí, pero luego pensé que, durante millones de años, una mujer no podía mirar a un hombre y saber si podía ser un buen padre y un buen marido. Para saberlo, tenía que recordar. Tenía que recordar lo que había dicho el último día de San Valentín, cómo se había comportado con anterioridad.”

”El romanticismo está por todas partes, en Nueva York y entre los esquimales. A los estadounidenses no nos gusta la infidelidad, pero algunas culturas mediterráneas pasan por alto este pequeño detalle y son muy permisivas con los hombres.” Pero esto no sólo ocurre en nuestra especie: “En más de 100 especies, desde elefantes a roedores, vi que eligen pareja y sienten un amor romántico primitivo: no comen, apenas beben... Darwin fue de los pocos que lo reconoció.”

”Después de conocer tantas culturas y tribus vi que las mujeres de todo el mundo tendían a tener niños cada cuatro años, el plazo más habitual del divorcio. Así elaboré la teoría del ciclo reproductor de 4 años. El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente. Aunque no todos se separan. Hay matrimonios que duran toda una vida. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro.”

“Creo que es muy posible sentir un profundo apego por una pareja con la que uno lleva mucho tiempo, y a la vez estar locamente apasionado por un amor romántico hacia otra persona distinta, y además sentirse atraído sexualmente por otros individuos. Estos tres sistemas cerebrales (lujuria, amor romántico y apego) no están bien conectados a nivel cerebral. Pero lo que sí creo que es imposible es sentirse locamente apasionado por un amor romántico hacia más de una persona al mismo tiempo. El amor romántico está asociado con la obsesión hacia una persona, y es imposible obsesionarse con dos personas a la vez.”


”El impulso sexual es diferente del amor romántico y es diferente del afecto. También creo que han evolucionado por razones diferentes. Creo que el amor romántico es el impulso verdadero, porque emana de este cerebro primitivo y es más fuerte que el impulso sexual. El impulso sexual evolucionó para que saliéramos a buscar a nuestras parejas. Cuando estamos locamente enamorados, queremos irnos a la cama con nuestra pareja, pero lo que realmente queremos es que nos llame por teléfono, que nos invite a cenar, y se crea una unión emocional. De hecho, una de las características principales del amor romántico es el deseo de contacto sexual… y de exclusividad sexual. Cuando nos acostamos con alguien y no lo amamos, no nos importa realmente si también se acuesta con otros. Pero cuando nos enamoramos, pasamos a ser realmente posesivos. El amor romántico es muy peligroso. Lleva consigo una gran felicidad y una gran tristeza. Cuando se nos rechaza estando enamorados, hay personas que pueden matarse, o matar a otra persona.”

”El amor y el odio son muy parecidos. La indiferencia es su contrario.Y hacemos las dos cosas: amamos a la persona y la odiamos al mismo tiempo.Y aquello por lo que suspiramos es la indiferencia. De hecho, el amor y el odio tienen mucho en común.Cuando odiamos, concentramos nuestra atención tanto como cuando amamos.Cuando amamos o cuando odiamos, nos obsesiona pensar en ello.Tenemos una gran cantidad de energía, nos cuesta comer y nos cuesta dormir. El amor y el odio tienen mucho en común.”

“Cuando alguien ha sido rechazado, lo mejor es deshacerse de todo lo que le recuerde a esta persona, no llamarla ni contactarla nunca más, salir y hacer cosas que le distraigan. Eventualmente, la química cerebral del amor romántico irá amainando, tal y como sucede con el síndrome de cualquier adicción.“

”Creo que sí puede mantenerse vivo el romance. Lo más importante es hacer juntos cosas novedosas, que sean excitantes, llamativas, nuevas e incluso ligeramente peligrosas. Estas novedades excitantes elevan los niveles de dopamina en el cerebro y son capaces de estimular los sentimientos de romance. Por esto se explica que las vacaciones puedan resultar tan románticas.”


"Su amor no era sencillo. Los detuvieron por atentado al pudor. Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. En realidad, su amor no era sencillo. Él padecía claustrofobia, y ella, agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales."
Mario Benedetti

miércoles, 22 de febrero de 2012

Periodismo y Periodistas (8) Marie Colvin / Corresponsales de guerra

El asesinato de dos corresponsales de guerra occidentales (junto a las decenas de sirios de todos los días, claro), el francés Remi Ocklik y la estadounidense Marie Colvin, en la ciudad siria de Homs vuelve a poner en evidencia la peligrosa labor de los reporteros de prensa en los conflictos que asolan el mundo. Un artículo de Walter Oppenheimer sobre Marie Colvin y el reportaje "Corresponsales de guerra", con Olga Rodríguez (CNN+, Cuatro, Cadena Ser) Alfonso Rojo (Periodista digital), Juan Cobo (Televisa) y José Couso nos acercan a la impagable labor de estos profesionales de la información que se dejan el alma y la vida como testigos incómodos e imprescindibles de las injusticias y crueldades de la guerra.


"Cuando llegaban los demás, ella ya estaba allí"

Walter Oppenheimer / El País - Londres 22 Feb 2012

No eran ni su presencia física, ni su voz grave, ni siquiera el parche que cubría las heridas provocadas por la esquirla de mortero que le voló el ojo izquierdo hace más de un decenio en Sri Lanka lo que de verdad imponía de Marie Colvin. Lo que de verdad impresionaba de ella eran sus crónicas desde primera línea, esos relatos periodísticos en los que explicaba con crudeza las injusticias de la guerra.
Miembro de una peculiar casta de mujeres reporteras de guerra, Colvin murió el martes con las botas puestas: le alcanzó uno de los obuses lanzados por las fuerzas de Bachar el Asad en el barrio de Bab Amro, en la ciudad de Homs, convertida en el centro del martirio de la oposición siria. Dicen las agencias que murió cuando ella y otros compañeros intentaban huir del improvisado centro de prensa montado por la oposición a El Asad para facilitar la tarea de quienes intentaban explicar al mundo los horrores de estos días.
Junto a ella murió el fotógrafo francés Remi Ochlik, de 28 años. Otros tres reporteros resultaron heridos: Paul Conroy, el fotógrafo británico que trabajaba en ese momento con Colvin para el Sunday Times, la reportera de Le Figaro francés Edith Bouvier, y una periodista estadounidense no identificada que estaría en estado muy grave.
Marie Colvin, que estuvo casada con Juan Carlos Gumucio, otro mítico corresponsal de guerra que durante muchos años trabajó para EL PAÍS y que falleció hace 10 años en su Bolivia natal, había denunciado apenas horas antes la masacre de Homs en unas declaraciones a la BBC y a CNN en las que definió como “absolutamente enfermiza” la carnicería de Homs. “Hoy he visto como moría un bebé. Absolutamente horroroso. No hay más que proyectiles, misiles y tanques disparando en las áreas civiles de esta ciudad y es algo simplemente implacable”, explicaba.
De edad imprecisa entre los 50 y los 60, Marie Colvin nació en Oyster Bay, en el Estado de Nueva York, pero se consagró como periodista de guerra en el Sunday Times, con el que empezó a trabajar en 1986 y con el que ha cubierto todo tipo de conflictos, desde Kosovo a Chechenia y por todo el mundo árabe.
En 2010, cuando pronunció unas palabras en el homenaje a 48 periodistas británicos fallecidos en las trincheras, explicó de alguna manera la razón de ser de esta casta tan especial y esencial del oficio periodístico. Un homenaje celebrado en la iglesia de Saint Bride, junto a Fleet Street, centro espiritual del periodismo londinense. “A pesar de los videos que vemos del Ministerio de Defensa o del Pentágono y de todo ese lenguaje aséptico describiendo las bombas inteligentes y la precisión de los ataques, la escena sobre el terreno es sorprendentemente semejante desde hace cientos de años. Cráteres. Casas quemadas. Cuerpos mutilados. Mujeres llorando por sus hijos y sus maridos. Hombres llorando por sus esposas, sus madres, sus hijos”, relató.
“Nuestra misión es informar sobre esos horrores de la guerra con precisión y sin prejuicios. Siempre tenemos que preguntarnos si el nivel de riesgo que corremos es parejo al interés de la historia que queremos contar. Distinguir entre lo que es valentía y lo que es bravuconería”, dijo entonces. “Nunca ha sido más peligroso ser correponsal de guerra porque ahora los periodistas en zona de combate se han convertido en un objetivo primordial”, denunció, intuyendo quizás su propia muerte.
Su muerte ha provocado una catarata de elogios hacia su persona. “Ha sido una de las corresponsales de más extraordinarias de su generación”, la ha definido Rupert Murdoch, propietario del Sunday Times. “Es un terrible recordatorio de los riesgos que corren los periodistas al intentar informar al mundo de lo que está ocurriendo en Siria”, ha sintetizado el primer ministro británico, David Cameron, en los Comunes. “Era una figura extraordinaria en la vida del Sunday Times, empujada por una pasión por cubrir las guerras con la creencia de que lo que ella hacía importaba a la gente. Creía profundamente en que la información puede mitigar los excesos de los regímenes brutales y alertar a la comunidad internacional. Pero, por encima de todo, como hemos visto en sus crónicas de la semana pasada, sus pensamientos estaban con las víctimas de la violencia”, ha proclamado su director en el Sunday Times, John Witherow.
Quizás el mayor elogio llegó por boca de quienes competían con ella sobre el terreno: “Cuando llegaban los demás, ella ya estaba allí o ya se estaba marchando de allí…”.
Corresponsales de guerra

martes, 21 de febrero de 2012

Cerebro e Inteligencia (6) Aprender a ser geniales

Seguimos recurriendo a nuestros favoritos, esta vez Tres14 y el filósofo José Antonio Marina, para intentar comprender más sobre el pensamiento de los grandes genios, a los que no les basta su talento para desarrollar el enorme potencial de sus mentes conspicuas, sino que lo logran a través el esfuerzo y trabajo diarios, mayores que la media. Como explica Marina, el genio no sólo ha de nacer sino también hacerse, pues para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que sea son necesarias al menos 10.000 horas de práctica o estudio de esa materia. Alcanzar la genialidad en algo es pues un largo camino, en el que se ha de unir una determinación y fe en el trabajo tan imprescindibles como la inteligencia para la génesis del pensamiento genial.


Diez mil horas para ser un genioJosé Antonio Marina - La Vanguardia 29/07/2011

Diez mil es el segundo número mágico de la psicología. El primero en orden de descubrimiento fue “7+(-2)”. Lo descubrió George Miller e indica que el espacio de nuestra conciencia o de nuestra memoria inmediata sólo puede albergar entre cinco y nueve datos. Un número de teléfono está justo en el límite. Luego se descubrió que nuestra inteligencia es muy astuta, y que puede albergar más información chunkineando, palabra que me gustaría lanzar, y que significa “agrupar para simplificar”. Recordar 3 y 8 ocupa dos plazas del garaje de la memoria, pero 38 sólo una. ¿Y el número “diez mil” a qué se refiere?

Al número de horas que hay que dedicar a una actividad para llegar a dominarla. La edad me permite constatar que la psicología está sometida a modas. Hubo una época, heredera del romanticismo, en que la genialidad era un don de los dioses o de la Naturaleza, así, con mayúsculas, o de la locura. Luego, de una manera más prosaica, se atribuyó a la genética. Ahora, la balanza se inclina en dirección contraria. El esfuerzo, la tenacidad, el entrenamiento toman la delantera. La genialidad es una larga paciencia. Tal vez los primeros estudios que intentaron demostrarlo científicamente fueron los de K. Anders Ericsson en la Academia de Música de Berlín. Preguntó a los alumnos de violín excepcionales, a los medianos y a los peores cuántas horas practicaban. Los intérpretes de élite ensayaban muchas más horas. A los 20 años, habían acumulado ya sus diez mil horas. Hicieron después la misma prueba con pianistas profesionales y aficionados. Sucedía lo mismo. No había genios veloces. El neurólogo Daniel Levitin comenta: “La imagen que surge de tales estudios es que se requieren diez mil horas de práctica para alcanzar el nivel de dominio propio de un experto de categoría mundial, en el campo que sea”.

Los estudios sobre los grandes maestros de ajedrez confirman esa duración del aprendizaje. Michael Howe y Harold Schonberg han comprobado, al estudiar la precocidad de Mozart, que también cumple la ley. Durante toda su infancia y adolescencia trabajó como una mula. Bill Gates había conseguido pasar diez mil horas delante de un ordenador –lo que en ese momento era dificilísimo– antes de cumplir los 20 años. Einstein dijo: “No soy tan inteligente. Es que peleo con los problemas mucho más tiempo”. Cuando le preguntaron a Newton el secreto de su creatividad científica, respondió: “Noctedieque incubando”, dándole vueltas de día y de noche. Por su parte, la genética también se bate en retirada. No es un destino tan férreo como se pensaba. Avanza la epigenética, que se basa en el hecho innegable de que la expresión de los genes se da en interrelación con el entorno.

Es fácil comprobar que los grandes creadores tienen una colosal energía. Los antiguos los llamaban enérgoumenoi, hiperenergéticos. Todo esto me interesa mucho, sobre todo ahora que estoy revisando lo que se sabe acerca de la motivación, de la movilización y dirección de nuestra energía mental. Nuestra inteligencia es un prodigioso mecanismo para captar, elaborar y producir información. Pero vale muy poco si no está impulsada por una poderosa energía que mantenga su esfuerzo y la lance hacia metas altas y valiosas. El viejo Spinoza tenía razón: “La esencia del hombre es el deseo”. Y también la tenía el más viejo aún Agustín de Hipona: “Cada uno es lo que ama y cómo lo ama”. Sospecho que aquí está el secreto de la gran pedagogía. Todos los genios son amantes entusiastas de lo suyo... al menos durante diez mil horas.


Tres14 - Aprender a ser geniales

Albert Einstein está considerado el genio por antonomasia del siglo XX y uno de los grandes de todos los tiempos. Hace 100 años revolucionó la Física con sus teorías. Su conocimiento no es el único, pero abrió la puerta a la modernidad, al siglo XX y a la vida tal y como la conocemos hoy. Los avances de la Humanidad se producen a partir de las ideas de estos hombres geniales, o a las ideas geniales de algunos hombres que han invertido mucho tiempo y trabajo para ver más allá de su tiempo.

El genio, ¿nace o se hace? El cerebro de Albert Einstein ha sido a menudo un tema de investigación. Los científicos aún lo conservan esperando encontrar en él algún dato que explique la alta capacidad del padre de la teoría de la relatividad. Ciertamente, hay factores genéticos que determinan la inteligencia del individuo. También es verdad que nuestro cerebro, donde residen nuestras capacidades intelectuales entre otras, es de una plasticidad sorprendente y capaz de ser moldeado según la información y el uso que le demos. Con entrenamiento, un cerebro normal puede desarrollar habilidades propias de un genio. En cambio, sin ese entrenamiento, hasta un cerebro extremadamente inteligente puede atrofiarse. Uno de los retos de la neurociencia es saber más sobre estos procesos neuronales. ¿Cómo es biológicamente nuestra inteligencia? ¿Cómo funciona el aprendizaje o la memoria? ¿Cómo pensamos? Con Mara Diersen hablamos de las bases genéticas de la inteligencia; Javier de Felipe, Juan Lerma y Santiago Canals nos ayudan a comprender mejor el cerebro y cómo es biológicamente la capacidad intelectual; y con Elisa Álvarez analizamos los matices psicológicos de una figura genial.

Y además en este programa hablamos de:

Nikola Tesla es un genio indiscutible; el record Guinness de coeficiente de inteligencia lo tiene el coreano Kim Ung-Yongn; hay investigadores que creen que el cerebro ya ha llegado a sus límites; el último concurso mundial de cálculo mental lo ganó una niña de 11 años; el cociente intelectual varía con los años; de niño, el Nobel de Física William Shockley fue excluido de un estudio sobre genios porque su coeficiente era demasiado bajo.

domingo, 19 de febrero de 2012

Extinción (11) León, la decadencia de un símbolo

Publicamos un revelador artículo de El País sobre la imparable decadencia en la que se encuentra el león, animal arquetípico y mitológico en muchas culturas que nos acompaña desde los albores de la raza humana y que en la actualidad ha visto reducido enormemente su número y áreas en las que sobrevive, símbolo del hundimiento del número de grandes predadores en el mundo. 

Apenas quedan 20.000 leones en libertad, solo 4.000 de ellos machos, víctimas preferidas de cazadores furtivos y cazadores legales, por llamar de alguna forma a los tarados que pagan para meter una bala en el corazón a un hermoso animal salvaje y se hacen llamar amantes de la Naturaleza.
Adjuntamos (además de las magníficas fotos del gran GG, especialista en detectar y fotografiar estos lindos gatitos) una apasionante charla TED titulada Lecciones de vida de los grandes felinos, de los naturalistas Dereck y Beverly Joubert. Este matrimonio sudafricano es autor de libros y grandes documentales sobre vida salvaje y en esta charla nos hablan de lo aprendido sobre algunos animales salvajes, fundamentalmente felinos, a los que han estudiado y con los que han convivido, entre ellos una manada de leones especializados en cazar búfalos en el inmenso pantano en el que todos los años se convierte el delta del Okavango. 

Los Joubert cuentan también la increíble historia que vivieron con la leopardo Legadema (la que adoptó un bebé babuino), hacen un conmovedor alegato sobre los animales como individuos y denuncian la terrible realidad de la decadencia de los grandes felinos en el mundo por la mano del hombre, en una campaña para intentar salvar a estos animales (y los ecosistemas que los cobijan) de una extinción cercana en las próximas décadas.

El león se extingue

El País. Jacinto Antón 11 Feb 2012

Pocas experiencias hay tan impresionantes como oír el rugido de un león en la inmensa noche africana. Ese sonido que parece brotar de las entrañas mismas de la naturaleza y llenarlo todo es la quintaesencia de África. Como lo es la melena del gran depredador. Símbolo regio por excelencia, encarnación del poder, imagen de la fuerza, el león parece inmortal y eterno. Y sin embargo se encuentra en una situación de peligrosa vulnerabilidad, en el límite incluso de la extinción. "Aunque muchos lo consideren imposible, tenemos que empezar a pensar en un África sin leones muy pronto", advierte Dereck Joubert, una de las personas del mundo que mejor conoce a esos felinos. "Si no ponemos remedio inmediatamente, van a desaparecer, y rápido, en 10 o 15 años".

¿Qué amenaza al rey de la selva? "Cinco cosas: el hombre, el hombre, el hombre, el hombre y el hombre", recalca con ferocidad el naturalista. En su opinión, bastaría con 50 millones de dólares - "un precio barato"- para salvar al gran icono de África, del que apenas quedan 20.000 ejemplares, tras ver reducida su población en las últimas dos décadas en un 50 %. Hace medio siglo había 400.000. Pueden parecer muchos esos 20.000, sobre todo si piensas en los devoradores de hombres del Tsavo o de Wangingombe, o si has visto alguno muy cerca. Pero, señala Joubert, solo unos 4.000 son machos. Y, sin contar con los que masacran los furtivos, se cazan con licencia 600 de ellos al año, para trofeos, lo que provoca un declive imparable en las manadas, organizadas segun un esquema familiar.

Dereck y su mujer, Beverly Joubert, sudafricanos, llevan casi treinta años filmando leones e investigando su comportamiento en los grandes parajes del continente, sobre todo en Botsuana y Kenia. Exploradores en residencia de National Geographic, son autores de 22 filmes y diez libros, además de diversos artículos científicos y numerosos reportajes. Saben de leones. Quien firma este reportaje los ha visto desde su mismo todoterreno rastreando a los felinos en la sabana en emocionantes jornadas de garra y colmillo. Una vez, Dereck filmaba tan cerca de una cacería que se manchó de sangre; nunca ha sabido, dice, si quien pasó rozándolo mientras miraba por el objetivo ensimismado fue el búfalo o, ¡Dios santo!, el propio depredador.

Hoy no estamos en los predios del león, ni se recortan en el inacabable horizonte las manadas infinitas de sus presas. Esto es París, no hay más leones que los de bronce que adornan algunas plazas o los de los relieves asirios del Louvre. Los Joubert han dejado sus escenarios salvajes para encender desde aquí la luz roja de advertencia sobre el terrible destino de las fieras. Beverly viste chic aunque conserva su sombrero. A Dereck se le nota más incómodo, a lo Cocodrilo Dundee en la ciudad. A su paso por el boulevard Saint Germain la gente se gira sin saber bien si se han cruzado con una versión asilvestrada de Karl Lagerfeld o con Buffalo Bill, regresado a la capital francesa con su Wild West Show más de un siglo después.

La otra noche se proyectó en primicia en la Biblioteca Nacional de Francia el extraordinario filme de los Joubert Los últimos leones, acerca de una hembra, bautizada Ma di Tau ("madre de leones", en tsuana) que lucha por la supervivencia en Duba, una isla en los pantanos del Okavango, en Botsuana, como una metáfora de su especie. Es una película de enorme dramatismo, con imágenes de los leones cazando en el agua y narrada en tono épico por Jeremy Irons -paradójicamente la voz de Scar, el león malo en El rey león-. La emite mañana lunes a las 18.00 Nat Geo Wild (dial 130 de Canal +) y la siguen cada día hasta el domingo otras producciones sobre leopardos, pumas, jaguares, tigres, guepardos y la pantera nebulosa: una semana de fieras. El filme, acompañado por un libro, sirve de reclamo de la iniciativa Big Cats lanzada por los Joubert para tratar de salvar a los leones y a otros grandes felinos en peligro de extinción (incluye una campaña en Internet).

Sentados en un café, les señalo a los Joubert si no les parecen muy crueles algunas escenas de su película -como la del cachorro de león arrastrándose con la espalda rota o la del búfalo con el befo colgando tras un mordisco-. "La naturaleza es indiferente, no cruel", salta Beverly. "No hay maldad en la naturaleza, solo en el hombre". Para amansar a los dos naturalistas les pregunto de qué le sirve la melena al león. Apunto que el gran George B. Schaller, autor del estudio definitivo sobre los leones (The Serengeti lion, 1972, un voluminoso tomo que llevo conmigo para impresionarlos), considera que puede ser un elemento de protección. "Hay muchas teorías, defensa, temperatura", responde Dereck mesándose su propia melena. "Mi opinión es que la usan como bandera, para que los reconozcan los demás". El especialista en leones alaba a Schaller (del que Altaïr ha publicado unos relatos memorialísticos maravillosos en Un naturalista y otras bestias) y su trabajo: "Nos conocemos y nos carteamos, es un gran zoólogo, inteligente y humilde, le consultamos muchas cosas; coincide con nosotros en el declive del león, como todos los expertos". La lectura de The Serengeti lion confirma muchas de las cosas que aparecen en el filme: abundan los leones tuertos, como Silver Eye, la infanticida y acerba rival de Ma di tau. Y la mortandad de cachorros es verdaderamente espeluznante (más del 67 %).

Los Joubert subrayan que hoy existe un consenso absoluto entre los científicos sobre que los leones están cerca de la extinción. Sin embargo, recuerdan, se los puede seguir cazando legalmente en Tanzania, Zambia, Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica. Otros países permiten la caza con restricciones y en otros no hay protección legal alguna. Son muy pocos los que han prohibido completamente cazarlos. La presión de los cazadores occidentales que pagan -y mucho- por su trofeo es tan grave, según los naturalistas, como la de los furtivos. "El león es el único felino realmente social y cuando matas a uno toda la manada se resiente", indican. "Hemos calculado que por un león cazado puedes perder veinte. Llevarte un león para colgarlo en la pared supone una tragedia colectiva. Pero no hay forma de que lo comprendan los cazadores, especialmente en los EE UU. Muchos se creen Hemingway". Hay que ver el daño que ha hecho Verdes colinas de África, apunto. "No se dan cuenta de que los tiempos han cambiado. Cazar un león cuando se están extinguiendo ya no es un deporte cool".

Dereck no entiende como muchos cazadores que afirman amar la naturaleza son capaces de matar a un león. "Es inconcebible, dicen 'qué hermoso', y le disparan, así, sin ningún remordimiento. Con una mirada que es difícil sostener si no eres un león, me reprocha como si yo esgrimiera un rifle .375 H&H y no un boli: "Hay muchos españoles en la caza mayor".

¿No está peor el tigre? "Quedan menos, efectivamente. Unos tres mil en estado salvaje. Pero desde el punto de vista de la conservación no es lo mismo perder un tigre que un león. El tigre no es social, viven de manera solitaria en territorios enormes y la muerte de uno no afecta de manera tan grave a la especie. Con muchos menos tigres puedes asegurar su pervivencia". El tigre, además, se encuentra mejor protegido legalmente. De hecho una de las iniciativas del proyecto Big Cats es lograr la equiparación de ambos. Poner al león africano en el Apéndice I de la Convencion de Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) y no en el II como está ahora."Que se prohíba ya cazar leones, como se ha prohibido cazar tigres".

Una de las ideas iniciales de los Joubert era comprar licencias, es decir, pagar para salvar a leones condenados, pero ahora creen que la medida es insuficiente. Además de detener la caza legal, hay otros frentes. "Hay que preservar las áreas protegidas. Hace falta dinero para pagar compensaciones a las tribus que pierden su ganado en las garras de los leones y los matan por ello, pagarles la vaca muerta a precio de mercado. Y para educar a los masais y a los demás en la idea de que los leones no son una amenaza a sus intereses sino una fuente de riqueza". 

 Otro gasto es en la protección de ganado. Dereck señala la posibilidad de colocar algún tipo de dispositivo electrónico en los leones que advierta de su presencia a las vacas. Salvar al león significa, destacan los Joubert, salvar a muchas otras especies, el ecosistema africano e incluso los parques naturales y a los propios africanos. "No olvidemos que el gran reclamo de los safaris fotográficos es los leones. Si dejara de haberlos, el turismo desaparecería. Nadie quiere ir a una reserva en África en la que no haya leones".

Siempre quedarán los leones en cautividad. "No es lo mismo. A pesar de experiencias como la de la Elsa de Nacida libre, los leones no pueden ser reintroducidos con éxito en la naturaleza". Los Joubert están contra los zoos. "Hoy hay otras formas de observar animales, como las películas, incluso en 3D". En cuanto a los circos, "son una absurda extravagancia que ridiculiza y humilla a los animales". Estos, recalcan, "no están en el mundo para entretenernos", y se los debe ver en su medio en un ambiente de "celebración y respeto". En cambio, consideran que los gatos domésticos, tener uno, son una buena forma de aprender lo fascinantes que resultan los felinos. "Aprendes más de los leones observando a un gato que yendo al circo o al zoo. Entendiendo al gato, entiendes al león".

TED - Lecciones de vida de los grandes felinos









sábado, 18 de febrero de 2012

Cerebro e Inteligencia (5) Cartografías del cerebro

Cuando en este blog tratamos de las sensaciones y emociones humanas siempre nos gusta indagar (en nuestra etiqueta dedicada a las Neurociencias) en qué ocurre en nuestro cerebro cuando experimentamos el amor, el dolor, el miedo, la música, el sexo, la felicidad o la maldad, o dónde residen la memoria y el olvido, o cómo funciona el cerebro esquizofrénico, o el de los psicópatas, pero para conocer más sobre él ello añadimos una serie de entradas dedicadas específicamente a la creación más compleja de la evolución sobre la Tierra, el cerebro humano.El cerebro es el centro de mando de nuestro sistema nervioso, regula la sensación consciente e inconsciente, la percepción, la conducta y las actividades de los órganos internos. Casi un kilo y medio de masa blanda y gelatinosa formada por miles de millones de células cerebrales, neuronas y otras células auxiliares, cuyos axones y dendritas conectan el cableado por el que viaja la corriente electroquímica de hormonas y neurotransmisores. Es un universo configurado por billones de conexiones fulgurantes que lo recorren de lado a lado y que definen nuestra personalidad, lo que somos como individuos en el mundo que nos rodea.

El cerebro interpreta actúa como interfase entre nosotros y el medio ambiente interno y externo, interpretando nuestro código genético en función de los distintos entornos que nos rodean durante nuestra vida, en un diálogo perpetuo entre sentidos, genes y neuronas. En el cerebro no hay compartimentos estancos donde tiene lugar una u otra función mental sino que trabaja en red, es la interconexión entre los módulos cerebrales lo que permite el procesamiento de datos, los relaciona, hace predicciones, elabora hipótesis y toma decisiones dando lugar a la conciencia creadora, a la cognición. Estas interconexiones crean las arquitecturas mentales que nos permiten evaluar las sensaciones procedentes del medio, almacenarlas, integrarlas y elaborar una respuesta adecuada para que el individuo pueda hacer frente a las situaciones del día a día.

En nuestro cerebro albergamos nuestras distintas memorias, la memoria de trabajo, la memoria a corto y largo plazo, las memorias sensorial y asociativa, pero también una memoria ancestral que incorpora el sedimento genético de todas las experiencias vividas por nuestros antepasados. El cerebro ha ido evolucionando en los animales vertebrados añadiendo nuevas estructuras sobre las existentes, más primitivas, evolucionando mientras potenciaban el desarrollo de unas sobre otras, según el modo de vida y entorno donde se ha desarrollado cada especie. De esta forma, tenemos un cerebro reptiliano que compartimos con todos los animales, un núcleo de instintos primarios que gobierna las reacciones de territorialidad, agresividad, dominancia etc, así como el instinto reproductor. Sobre este pack de instintos básicos los mamíferos desarrollaron el sistema límbico en el llamado cerebro emocional, que gestiona las relaciones afectivas y emocionales entre los seres vivos. A estos dos capas, los primates sumaron la corteza cerebral o cortex, que culminó tras una evolución de milenios en la racionalidad y el pensamiento abstracto de la actual raza humana.

Les ofrecemos una descripción más extensa de Carl Sagan de la evolución del cerebro humano así como una charla TED, donde el neurocientífico Allan Jones nos
muestra cómo su equipo cartografía los genes que se activan en cada pequeña región y cómo todo se conecta con todo en este órgano que alberga los rasgos de nuestras emociones y nuestro carácter, que contiene nuestro alma, nuestro cielo y nuestro infierno y es aún la gran frontera por descubrir.


Evolución del cerebro humano


Comos todos nuestros órganos, el cerebro humano evolucionó aumentando a través de millones de años, tanto en contenido como en complejidad informacional. Su estructura actual refleja todos los estadíos por los cuales ha pasado. Hoy sabemos que el cerebro evolucionó desde dentro hacia fuera. En lo más profundo del cerebro está la parte más antigua, el llamado tronco cerebral, que regula muchas de las funciones biológicas básicas, incluyendo los ritmos de la vida, como los latidos del corazón o la función respiratoria. Las funciones más complicadas del cerebro evolucionaron en tres etapas sucesivas sucesivos de acuerdo con el descubrimiento del biólogo americano Paul Mac Lean.
Cerebro más primitivo o arquicerebro (cerebro reptiliano): Cubre el tronco cerebral y ahí está el llamado “complejo R”, (R de Reptil) , es donde se encuentran la agresividad, la territorialidad y las jerarquías sociales, la tendencia a seguir ciegamente a líderes. Este cerebro se desarrolló hace algunos cientos de millones de años, en nuestros antecesores, los reptiles y mamíferos marinos. De manera que en lo más profundo de nuestro cerebro hay algo parecido al cerebro de un cocodrilo.Cerebro emocional, límbico o paleocerebro: Alrededor del “complejo R” está el complejo sistema límbico o “cerebro mamífero”, él evolucionó hace cientos de millones de años atrás en antecesores que eran mamíferos pero no primates como los monos y los simios. Este cerebro emocional, es una fuente importante de nuestros estados de ánimos, nuestras emociones, inquietudes, nuestra preocupación por los hijos, etc.Y finalmente en la parte más externa del cerebro, viviendo en un tipo de tratado incierto con los cerebros más primitivos, está la corteza cerebral que ha evolucionado hace millones de años en nuestros antecesores los primates. (...)
Esta corteza que comprende más de los dos tercios de la masa cerebral, es la responsable tanto de la intuición como del análisis crítico. Será aquí donde tendremos las ideas y las inspiraciones, será aquí donde leeremos o escribiremos, será aquí donde hagamos matemáticas o música, la corteza regula nuestras vidas conscientes y es por tanto una distinción de nuestra especie, es el asiento de nuestra humanidad. Arte y ciencia viven aquí. La civilización es un producto de la corteza cerebral. (...)


El paisaje de nuestra corteza cerebral humana está profundamente contorneada por las circunvoluciones del mismo, existe una buena razón para ello: estas circunvoluciones, aumentan enormemente el área de superficie disponible para guardar información, en un cráneo de tamaño limitado. El mundo de los pensamientos está dividido en dos hemisferios. Allí está el hemisferio derecho del córtex cerebral, que es responsable principalmente por el reconocimento de patrones de intuición, de sensibilidad, de ideas creativas, y aquí está el hemisferio izquierdo presidiendo sobre el pensamiento racional, analítico y crítico.

Estos son los dos lados internos de cada hemisferio, las fuerzas duales, los opuestos esenciales que caracterizan al pensamiento humano, entre ellos estarán los medios tanto para generar ideas (hemisferio derecho), como para testar su validez (hemisferio izquierdo). Hay un diálogo continuo entre los dos hemisferios del cerebro, canalizado a través de este inmenso conglomerado de fibras nerviosas que es llamado el cuerpo calloso. El cuerpo calloso es un puente entre la creatividad y el análisis, ambas capacidades necesarias si pretendemos comprender el mundo

Es importante recordar acá que nuestra evolución es conservadora, es decir que no descarta lo anterior, de manera que cada nuevo cerebro se acopló e interconectó e integró con los anteriores, es así que los humanos tenemos los tres cerebros, el reptiliano, el mamifero y el humano y estas tres estructuras pugnarán por manifestarse o imponerse en cada momento, de ahí que una de las principales funciones de una sociedad próspera sería el permitir el desarrollo, las expresiones y el comando de nuestra corteza frontal canalizando y jerarquizando las expresiones de nuestro cerebro emocional y reptiliano para permitir la expresión en la mayoría de nuestras acciones, de un ser verdaderamente humanizado, porque es allí y específicamente en la región prefrontal, donde se localiza eso que llamamos conciencia.

Allan Jones: un mapa del cerebro