jueves, 27 de septiembre de 2012

Fundamentalismo (9) Derecho a la blasfemia

Derecho a la blasfemia

El País - Lluís Bassets 26 Sep 2012

Donde no hay dioses no hay blasfemia. La blasfemia es hija de la divinidad, una manifestación estrictamente religiosa que refuerza con su transgresión la fuerza de lo sagrado. Castigar la blasfemia es propio de sociedades teocráticas, organizadas según las leyes de los dioses y no de los humanos. Ciertamente, desde los poderes públicos hay que proteger la pluralidad religiosa y promover el respeto a las creencias de todos. Pertenecen a un ámbito personal en el que nadie tiene derecho a entrometerse. Pero las libertades de conciencia y de expresión son un bien superior que no cabe degradar en nombre de religión alguna. Nadie puede castigar un supuesto delito de difamación religiosa sin afectar directamente al corazón de la libertad. Pero inducir al respeto no significa obligación de respetar, como defender el derecho a la blasfemia no significa obligación de blasfemar. Y eso es así porque estamos hablando de libertades y derechos individuales. Los dioses y los libros sagrados, las religiones y los dogmas, como los personajes históricos y los mitos, las patrias y las banderas, no tienen derechos ni deberes como los tienen los ciudadanos individuales. No se puede atentar contra el honor de Buda o de Confucio, de Napoleón o de Garibaldi, de Jesucristo o de la Santísima Trinidad. Los violentos que reclaman el honor mancillado de sus profetas o de sus libros o que incluso llegan a asesinar en su nombre ejercen un chantaje intolerable. Este sería el caso si se convirtiera en delito punible la publicación de las viñetas de Mahoma que hizo el diario danés Jyllan Posten en 2005, la difusión en YouTube del infame vídeo californiano sobre Mahoma o la actual campaña satírica sobre el islam de Charlie Hebdo. Será difícil convencer a los dirigentes de muchos países islámicos donde la blasfemia está ahora castigada penalmente, incluso con la muerte. Obama lo ha intentado con su discurso del martes ante la Asamblea General de Naciones Unidas, aunque es de temer que de poco servirá su pedagogía sobre la libertad de expresión, dirigida a gobiernos y regímenes que sacan réditos de estas prohibiciones en dos direcciones, en el control sobre los medios de comunicación y en el apaciguamiento de los islamistas más radicales y violentos. Obama ejemplificó el problema con su defensa de la libertad para insultar al presidente de Estados Unidos. El insulto al soberano es una actividad que antaño, cuando era de origen divino, pertenecía también al territorio de la blasfemia y se castigaba severamente. Ahora, en cambio, la libertad de blasfemar contra el jefe del Estado es la garantía de la sociedad libre. Lo mismo hizo una sentencia célebre del Tribunal Supremo con el símbolo máximo de la nación que es la bandera. Esta es la paradoja: quienes estos días queman banderas con las barras y las estrellas a lo largo y ancho del mundo islámico no cometen delito alguno según la jurisprudencia y los códigos estadounidenses. Todo esto es una discusión medieval, perfectamente al día gracias a la campaña organizada por los poderes religiosos de buen número de países islámicos, que promueven una legislación internacional contra la denominada difamación de la religión. Hasta 2011 estos problemas se dilucidaban sin discusión pública en las mazmorras y comisarías de las dictaduras árabes, pero ahora se debaten en los parlamentos y en las comisiones constitucionales como resultado de la llegada impetuosa de los partidos islamistas al poder, dispuestos a demostrar la verdad de su lema y mito de que el islam es la solución para todo. El único límite a la libertad de expresión es la incitación a la violencia. No es el caso de las imágenes de Mahoma. Tampoco del humor más o menos grueso e irreverente con el islam o el cristianismo. Ni siquiera es el caso de la zafia producción videográfica utilizada como excusa para una campaña de violencia. Para la jurisprudencia estadounidense no lo es ni siquiera el negacionismo de los crímenes contra la humanidad, a diferencia de lo que sucede en algunos países europeos. Obama ha trazado las líneas rojas. No las que le pedía Benjamín Netanyahu respecto al arma nuclear iraní, sino otras más importantes, exigidas por las reacciones antiliberales en las democracias árabes. Si las traspasamos, quedarán condonados otros sistemas de censura que se practican en muchos países, como China, en nombre de la estabilidad y para evitar las provocaciones. No hay diversidad cultural que valga respecto a estos valores universales que surgen espontáneamente en todas las civilizaciones, allí donde hay hombres y mujeres que reivindican sus derechos por encima de los dioses y de los mitos.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Memoria (18) Bucarest, la memoria perdida


"Bucarest, la memoria perdida" es un documental de 80 minutos sobre la memoria vivida y la memoria perdida del político Jordi Solé Tura -figura clave en nuestra transición-, realizada por su hijo Albert. A la vez búsqueda personal y reflexión histórica sobre el papel de su padre en los primeros pasos de nuestra democracia, este documental conmovedor es guiado por la voz en off del propio Albert Solé, que lo impregna de un tono melancólico mientras indaga en los recuerdos de los que le conocieron para así recomponer la memoria fragmentada de su propia infancia y la memoria de su padre, que se va deshilachando día tras día, devorada por el Alzheimer. 


Bucarest, la memoria perdida

23.04.2009 RTVE 

El director sobre su obra 

Nunca es fácil rodar un documental autobiográfico, y más cuando he estado tantos años 'robando' historias ajenas para mis documentales. Sin embargo, siento que la imagen de mi padre se está desdibujando. Cada vez que avanza un paso más en su enfermedad, me doy cuenta que ese inmenso capital acumulado a lo largo de una vida intensa se está perdiendo. Siento la frustración de no poder capturar sus recuerdos, de no poder explicarle a mi hija pequeña y a las nuevas generaciones la riqueza y la complejidad que rodearon las vidas de esa generación de idealistas. Por otra parte, hay mil preguntas sobre mi propia historia que se están quedando sin respuesta, algunas de ellas afectan a la Historia con mayúsculas, otras son de índole estrictamente personal. El documental va evolucionando hacia nuevos temas. Al final, se convierte en una metáfora sobre el alzheimer y la pérdida de la memoria. Es un documental que se va construyendo sobre las informaciones que van aportando los entrevistados. Es una búsqueda difícil y a veces dolorosa, pero un viaje necesario para recomponer el puzzle de la memoria.

'Bucarest, la memoria perdida' narra la búsqueda personal que hace Albert (un periodista nacido en el exilio en 1962) por recuperar sus propias raíces, enmarcadas entre un doble exilio. Su padre, el político español Jordi Solé Tura, que acabaría convirtiéndose en figura clave durante la Transición Española, fue obligado a exiliarse por su militancia antifranquista a finales de los años 50. 


Ahora, tras una vida repleta de experiencias políticas y personales apasionantes, Jordi ha iniciado un nuevo exilio interior, esta vez sin posibilidad de retorno: lucha contra el Alzheimer. Su memoria se pierde día a día. Este documental pretende recuperar los recuerdos de unas vidas atípicas, en quese mezclan personajes históricos y episodios poco conocidos de la lucha contra el franquismo y de la Guerra Fría. Para Albert, muchas de estas experiencias son los recuerdos difusos de un niño. En el documental, viaja de un exilio al otro intentando recomponer la memoria de su familia, su propia memoria. 

El origen de Albert es rocambolesco: tiene tres nacionalidades, ninguna de las cuales se corresponde con el lugar de nacimiento real. Hasta que tuvo 10 años, no supo la verdad: que había nacido en Rumanía, en clandestinidad y protegido por las redes del Partido Comunista de España (PCE) en el exilio, por personajes como Dolores Ibarruri 'La pasionaria' y Santiago Carrillo. Sus datos fueron falsificados y su pista borrada. Nadie podía saber que allí estaba la principal emisora antifranquista, Radio España Independiente, 'La Pirenaíca', donde Jordi era el único periodista joven y el único procedente del 'interior'.



La distinta percepción sobre el franquismo y sobre la Guerra Fría que se tenía desde dentro y fuera de España no tardaría en generar conflictos. La infancia de Albert estuvo marcada por la lucha contra el régimen pero también por las luchas intestinas entre el 'aparato' del PCE y los renovadores. Jordi fue expulsado del partido, la familia quedó desamparada y tuvo que regresar a España. 

Sus recuerdos son las impresiones dispersas de un niño: el encarcelamiento de su padre, el terror a la policía, las reuniones clandestinas, las detenciones, las conversaciones sobre torturas, todo siempre impregnado de política. Los distintos personajes que encuentra a lo largo del documental le ayudan a recomponer el puzzle de la memoria, a dar forma y entender su propia infancia. Para ello entrevista a personajes históricos, políticos de la talla de Santiago Carrillo, Jorge Semprún o el ex presidente de Catalunya, Jordi Pujol. Pero también entrevista a personas del entorno íntimo: la abuela Lola, luchadora republicana durante la guerra civil, la madre de Albert, también nacida en el exilio, los grandes amigos de cada época. Cada uno le permite descubrir una nueva faceta de su propio pasado. Jordi Solé Tura, nacido en un pueblo cercano a Barcelona, se crió durante los peores años del franquismo sin poder ir a la escuela. Con los años se acabaría convirtiendo en un destacado intelectual, activista político, 'padre' de la Constitución Española de 1978, ministro con Felipe González, destacado jurista y escritor. 

Esta historia arranca a principios de los años 60, cuando la familia se traslada a Rumanía y termina en 1983, cuando el PCE y el PSUC (la rama catalana de Partido) se rompen, terminando con los sueños de una generación de luchadores. La trama narrativa retrocede a la Guerra Civil y los primeros años de la lucha clandestina contra la dictadura franquista. La búsqueda histórica se monta en paralelo con la lucha actual de Jordi contra el Alzheimer. En el camino visitamos la clandestinidad, los últimos años de la Dictadura y la Transición Española y, sobre todo, la infancia atípica de un hijo y nieto de progresistas que decidieron ser coherentes con sus ideas. Ahora que a Jordi se le escapa la memoria, Albert intenta recuperarla. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Animales (13) Pájaros de España

Puta guerra (12) Los horrores de la guerra en el Pacífico

"Cada soldado tiene su propia opinión sobre los aspectos morales de lo que hace pero toda guerra es inmoral y si dejas que eso te perturbe entonces no eres un buen soldado. Supongo que si hubiéramos perdido me habrían juzgado como criminal de guerra."
General Curtis LeMay

En este nuevo post sobre las guerras, esos acontecimientos terribles reflejo de lo puto peor del alma humana pero que, queramos o no, han forjado la historia de las civilizaciones humanas, les ofrecemos "Victoria en el Pacífico", dos magníficos documentales emitidos hace un tiempo por La2 y que narran los dos últimos años de la guerra en el teatro del Pacífico.

Tras los victoriosos primeros años de la guerra por parte de las tropas y la Marina japonesas (que había comenzado con la invasión de Manchuria en septiembre de 1931), la entrada en guerra de los Estados Unidos en diciembre de 1941 tras el bombardeo de Pearl Harbor había dejado el poder naval norteamericano tambaleándose pero pronto comenzaron a enrolar más tropas, a desarrollar mejores armas (sobre todo mejores aviones) y a imponer su superioridad industrial. Fue la batalla del Mar del Coral y sobre todo la decisiva batalla de Midway en junio de 1942 -en la que fueron hundidos cuatro portaaviones japoneses- las que determinarían el definitivo punto de inflexión de la guerra del Pacífico y el comienzo de la cruenta reconquista del Pacífico por parte de los aliados.

Los norteamericanos tuvieron que expulsar a los japoneses de las islas del Pacífico que habían capturado, una tras otra. Las batallas de Guadalcanal, Tarawa o Iwo Jima fueron verdaderas carnicerías libradas en condiciones durísimas contra unas tropas japonesas que se defendían de forma cada vez más desesperada según los odiados soldados norteamericanos -que a su vez consideraban a los nipones como fanáticas alimañas a exterminar- se iban acercando al territorio metropolitano japonés.


En junio de 1944 una enorme flota norteamericana atacó la isla japonesa de Saipán, en las islas Marianas y logró conquistarlas, a costa de mucha sangre y esfuerzos. La toma de sus aeródromos permitirían tener Japon al alcance de los bombarderos norteamericanos. El fin de la guerra en el Pacífico parecía cercano. Desde ese momento los japoneses ya saben que les espera la derrota pero no se rendirán, lo que prolongará la guerra más de un año y costará centenares de miles de muertos a ambos contendientes.


Las escenas de masivos ataques suicidas de las tropas japonesas contra las ametralladoras estadounidenses, de multitudes de aldeanos en Saipán acabando con sus vidas arrojándose al mar por los acantilados antes de que los americanos alcanzaran sus aldeas habían impactado a los soldados norteamericanos, que preveían un auténtico infierno si tenían que invadir y conquistar Japón. Los japoneses sabían que no podrían ganar la guerra pero querían desangrar y desmoralizar lo más posible a las fuerzas norteamericanas para poder conseguir mejores condiciones en las negociaciones del fin de la guerra.

Tokyo, el gran incendio

El general estadounidense Curtis LeMay quien, a partir de su incorporación al mando del XXI Comando de Bombarderos en enero de 1945, impulsó los bombardeos masivos de Japón a través de un arma decisiva, los superbombarderos de gran altura B-29. Estos aviones podían volar a 9.000 metros de altura y tenían una autonomía de 6.000 kms lo que ponía buena parte del país japonés -y por supuesto Tokyo- a su alcance. Tokyo era vital para el esfuerzo de guerra japonés pues aparte de cobijar grandes fábricas de aviones y armas, en muchas casas civiles se habían instalado talleres para procesar armas, municiones y otros efectos de guerra.


Sin embargo el bombardeo a gran altura tenía un problema que los norteamericanos no habían previsto, las jet stream o corrientes de aire en chorro que desviaban las bombas norteamericanas. De esta forma LeMay ideó un ataque que se llevaría a cabo a baja altura (a menos de 3000m) para mejorar la precisión y evitar las corrientes de las altas capas de la atmosfera y demasiado debajo para la artillería antiaérea pesada. Se cargaron los aviones entre 4.500kg a 6.400kg de bombas según la experiencia y sacrificando una tonelada de armamento defensivo en cada avión, ya que los encuentros con cazas era muy raros. A pesar de la enérgica negativa de las tripulaciones a volar tan bajo Le May no admitió cambios y el día 9 de marzo de 1945 los despegues se sucedieron desde la tarde hasta el anochecer y 325 B-29 equipados con bombas incendiarias fueron lanzados en la primera misión a baja altura contra Tokyo.

Fue la primera vez que se utilizó en la guerra un arma terrible, el napalm (que había sido desarrollado en 1944) que lanzado de noche y a baja altura sobre un Tokyo -cuyas casas estaban hechas en su mayoría de tela alquitranada y madera-, hizo que 40 km2
de la capital nipona ardieran por los cuatro costados, carbonizando a cien mil civiles japoneses y afectando gravemente a muchos otros en el ataque aéreo más devastador de toda la guerra.
"Cuando sobrevolábamos los objetivos era como si se encendiesen mil árboles de Navidad por todas partes. Podías sentir el calor a esa altura y podías oler el humo y el olor a carne humana y animal a medida que la ciudad era consumida por millones de incendios en todas partes. Y no los podían apagar. Era sobrecogedor, sobrecogedor." Un piloto norteamericano.
Le May ordenó más ataques. Al de Tokyo le seguirían otros ataques aniquiladores en Nagoya, Osaka, Kobe... Creyó que se podría derruir en diez días las principales ciudades industriales de Japón, pero simplemente los aviones norteamericanos se quedaron sin bombas incendiarias con las que poder continuar.
"No nos pararemos a lamentar las incontables hordas de japoneses que yacen calcinadas en ese amasijo humeante. El olor de los incendios de Pearl Harbor está demasiado presente en nuestras fosas nasales". General Curtis Le May
Okinawa


A mediados de marzo de 1945 el la armada norteamericana inició la penúltima fase de la guerra atacando el primera territorio metropolitano nipón, la isla de Okinawa, que serviría como cabeza de puente para la invasión del sur de Japón, del que distaba apenas 340 kilómetros. 

Sin embargo y a pesar de la inmensa flota (330 buques en comparación con los 240 destinados a la invasión de Normandía) que Estados Unidos había conseguido reunir para su invasión, que castigó duramente la isla con su artillería pesada y de que en los primeros cinco días los japoneses no ofrecieron resistencia, los norteamericanos tuvieron que hacer frente a una de las batallas más feroces de toda la guerra, que se desarrolló en combates por tierra, mar y aire, duró hasta mediados de junio y resultó ser una de las que tuvo más víctimas, civiles y militares, en toda la Segunda Guerra Mundial.


La fanática resistencia de las tropas de tierras japonesas y los ataques kamikazes de aviones y buques japoneses causaron las mayores pérdidas de la guerra a la armada y los marines norteamericanos. 50000 bajas entre muertos y heridos, 20000 soldados retirados por fatiga nerviosa, así como 30 buques hundidos y 368 dañados. Por su parte los japoneses perdieron 16 buques (entre ellos el poderoso acorazado Yamato enviado en misión suicida) y más de cien mil soldados. También murieron más de cien mil civiles. 

Sin embargo, el alto coste en vidas humanas y la destrucción generalizada que tanto los bombardeos aéreos como la defensa de las islas estaban ocasionando al pueblo japonés no consiguieron que ni los altos mandos militares ni el emperador empatizaran con el sufrimiento de la población civil, y siguieron preparándose para resistir a los aliados hasta el final. 

La batalla de Okinawa hizo que  muchos estrategas estadounidenses buscaran una alternativa para lograr la rendición de los japoneses que no fuera una invasión directa en la que arriesgaban a perder centenares de miles de soldados. La solución final atómica se adivinaba, ominosa pero definitiva, en el horizonte.

Victoria en el Pacífico 1


Victoria en el Pacífico 2

martes, 18 de septiembre de 2012

Animales (12) Animales esclavos 1

Si hace unas semanas hablábamos de los elefantes asiáticos arrancados de sus madres y sometidos a la práctica del phajaan para servir toda su vida al hombre, hoy la web Planeta Consciente son trae otros dos ejemplos -macacos indonesios y osos de collar en el este de Europa- de animales salvajes esclavizados para el divertimento imbécil de turistas inconscientes. Si estas prácticas le ofenden dentro como a nosotros les dejamos los enlaces para firmar a favor de su erradicación.




El espectáculo callejero brindado por los monos, es una forma común de entretenimiento barato en Yakarta, Indonesia y en muchos países asiáticos como la India. Los monos macacos, son los elegidos para dar este lamentable espectáculo, conocidos como "Topeng monyet", como verán en las imágenes muchos de ellos son encadenados a sus jaulas. Este tipo de actuaciones, por lo general involucra el uso de máscaras, que pueden ser cabezas de muñecas o atuendos para imitar los seres humanos. La pobreza lleva a los propietarios de los monos, a explótarlos con la esperanza de ganar algo de dinero. Aunque ello, ni nada justifica someter a este impiadoso trato a los monos.


Firma y difunde:



Osos bailarines:
¿Cómo un hombre puede someter a un oso que puede llegar a pesar 300kg?
Colocan al osezno sobre placas metálicas calientes, y al alternar las patas para evitar quemarse aprende a “bailar”. Mientras su dueño toca la “galduka”, una especie de rabel. Los osos asocian música con dolor. Les emborrachan para que bailen con más alegría. Cuando los osos no actúan, son encadenados en un patio. Varias asociaciones se han constituído para luchar contra esta práctica tan extendida en ciertos países. En Bulgaria, Rumania, Grecia, Croacia, Georgia han construido santuarios para osos.


Firma y difunde las peticiones:
http://www.thepetitionsite.com/takeaction/849/186/104/

Olvido (6) Perder la cabeza

¡Grandes despistados del mundo, uníos!

Perder la cabeza

Tras cada extravío hay un ser humano despistado, ensoñado o azorado que tiene otra cabeza dentro de la cabeza

La Vanguardia - Joana Bonet 21/03/2012

No importa la naturaleza del objeto extraviado: puede ser previsible, como un teléfono, unas llaves o una bufanda; o de lo más exótico, como un guacamayo; excepcional como un vestido de novia de Vera Wang, o doméstico como una olla exprés.

Sí, en este mundo hay personas capaces de olvidarse en el metro de Barcelona o el de Madrid una nevera portátil, un medidor de glucosa, una caña de pescar, una cuna de bebé o incluso unos papiros egipcios. Una vez me quedé impresionada por el relato de un vendedor de Ikea, que, por cierto, no parecía escandalizado: "En nuestra sala de juegos, en más de una ocasión, los padres se han olvidado recoger a sus hijos. Sí, cuando estábamos a punto de cerrar, los hemos llamado, o ellos a nosotros porque al llegar a casa advirtieron que la sillita del coche estaba vacía". Sin ir más lejos, el año pasado fue olvidado un bebé de 18 meses en un hotel británico, y también en el Reino Unido, según una información de José Luis Ortega publicada en La Vanguardia, hubo quien se dejó en la habitación una antorcha olímpica de un metro de altura, las llaves de un Ferrari o una urna con las cenizas de un familiar.


¿Qué mecanismo se anula o se dispara para que alguien sea capaz de olvidar las cenizas de su padre, o a su propio hijo vivo? La gente, cuando se queda en blanco ante algo que sabe que sabe, suele usar el humor negro como salida desesperada: "Es mi alzheimer", bromean, porque dejar de ser capaz de recordar conforma uno de los vértigos más tenebrosos para el ser humano. La llegada de la presbicia a menudo suele acompañarse de un lugar común tremendamente incómodo: no saber cómo se llama quien te está saludando. Como si no cupiera un lugar para aquella persona que te llama por tu nombre y te convoca a vivencias comunes. Una leve luz pugna por abrirse paso entre las zonas oscuras y blandas del pensamiento. Alguien que no debió de impactarte, te dices, que no se coló en el disco duro de la memoria. O bien tu memoria es perezosa e incauta, no toma memorin ni hace sudokus, y ya no registra los números de teléfono, aquella gimnasia mental del pasado suprimida por las tarjetas sim.

¿Por qué olvidamos unas cosas y recordamos otras? ¿Por qué hay gafas que nos acompañan durante diez años y otras que se pierden al cabo de una semana? Como escribe Empar Moliner en La Col·laboradora, un apasionante fresco sobre la impostura y la supervivencia, hay nombres como Natascha Kampusch, Priklopil o Praia da Luz que extrañamente aprendimos para siempre mientras otros, mucho más familiares, se nos resisten. Según las teorías de Freud sobre los olvidos, y de una manera más amplia los actos fallidos, estos se producen por la interferencia de un deseo. Lejos de ser casuales, de limitarse a un simple descuido, han sido empujados por un anhelo inconsciente que difícilmente podría manifestarse de otro modo. Es decir, que quien olvidó el vestido de novia en el fondo no quería casarse o quienes dejaron a sus hijos en Ikea en el fondo querían dimitir como padres. Quizá por ello tan a menudo olvidamos gafas porque no queremos ver, llaves porque no queremos regresar y teléfonos porque queremos perdernos. Pero también hay que atribuir la desmemoria a la llamada ensoñación. Ese vagabundear aflojando el sentido de la realidad, como exaltaba Rousseau, que escribía que pensar con profundidad no le aportaba placer, pero en cambio ensoñarse le descansaba y le procuraba un goce único.

En verdad, la idea que todos tenemos de una oficina de objetos perdidos es mucho más romántica que la realidad. Pero cómo negar que detrás de cada extravío hay un ser humano despistado, ensoñado o azorado que tiene otra cabeza dentro de la cabeza.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Extinción (17) 'El telón de azúcar' o el ocaso del comunismo cubano

Así crecí yo. Usé ese mismo uniforme y dije que sería como el Che. Eso fue hace más de veinte años y recuerdo que Cuba era como un paraíso. Un lugar sin preocupaciones, sin angustia y sin violencia. Aquí el dinero no tenía valor, lo material no tenía importancia y no existían ni el desempleo ni la religión. En esta isla calurosa la solidaridad reinaba en todas partes, todos nos sentíamos iguales y en las calles no había ni publicidad ni apuro. Recuerdo que fui muy feliz.

Así comienza 'El telón de azúcar' documental que pudimos ver la pasada semana en La2 (y que hemos conseguido gracias al gran Bizzentte) , con guión y dirección a cargo de La chilena -criada en Cuba- Camila Guzmán Urzúa, que muestra el desvanecimiento del sueño cubano, los desencantos e ilusiones de toda una generación de cubanos, la de aquellos pioneritos de 1977 que vivieron el último sueño de la creación de un socialismo de soporte e inspiración soviética en su país.

Porque cuando el tiempo pasó y esos niños crecieron se dieron cuenta de que las cosas no eran tan idílicas como pensaban. La revolución acaudillada por Fidel Castro, que había terminado con las enormes desigualdades y excesos de la época Batista y tenía en sus sistemas sanitario y educativo sus grandes logros sociales, mostraba sus modos dictatoriales e ineficiencias estructurales y en el 89 cayó el Muro y en el 91 colapsó la U.R.S.S, el gigante ideológico que había sostenido económica e ideológicamente la utopía cubana y entonces Cuba se dio de bruces con la realidad. Llegó el llamado "periodo especial" y llegó la crisis y el recrudecimiento del embargo norteamericano y muchos de aquellos pioneritos no vieron otra salida que marchar por el mundo en busca de la libertad y las posibilidades laborales que les otorgaba su formación y que su país no podía satisfacer.

Este documental (centrado principalmente en gentes de La Habana) hace un melancólico y emotivo recorrido por la memoria y los sueños rotos de toda una generación tan preparada como frustrada por la falta de libertad y oportunidades que se ha visto en su mayoría forzada a emigrar, un capital humano que sostiene con sus divisas desde el extranjero la economía de la isla.Mientras los cubanos que permanecen, resisten y miran a su futuro con cierta desesperanza. La propia directora, Camila Guzmán, declaraba en una entrevista que veía el futuro con escepticismo. "Yo no sé si la muerte de Fidel va a cambiar gran cosa y eso lo hemos visto con la enfermedad", señalaba. A través de las imágenes de este documental vemos su mirada nostálgica sobre ese sueño colectivo que compartió una nación entera y que en la actualidad se encuentra como gran parte de la capital cubana, en ruinas.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Cerebro e Inteligencia (11) El cerebro construye la realidad

Redes 108: El cerebro construye la realidad

Redes 30 octubre 2011



Solemos pensar que nuestra percepción del mundo es mucho más completa de lo que es en realidad. Sentimos que registramos lo que pasa en nuestro entorno al igual que una cámara de vídeo, pero lo que sucede es muy distinto.


Eduard Punset viajó a Mallorca para entrevistar a algunos de los neurocientíficos más destacados del mundo que se habían reunido en el undécimo Congreso Internacional de Neurociencia Cognitiva. En este capítulo de Redes, Kia Nobre, neurocientífica de la Universidad de Oxford, nos explica algunos de los recursos que utiliza el cerebro para hacerse una idea de lo que sucede en su entorno.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Animales (11) The Cove, el horror tras la sonrisa del delfín


Hoy publicamos 'The Cove', un espeluznante documental dirigido por Louie Psihoyos en 2009 que aborda la sangrienta matanza de delfines en el pueblo japonés de Taiji. Aunque también en Europa, en las islas Feroe de la muy civilizada Dinamarca, se producen todos los años hechos muy parecidos.

Este multipremiado documental (galardonado entre otros con el Oscar 2010 al Mejor Documental) fue realizado por el empeño de un hombre, Rick O'Barry, que en los años 60 fue entrenador de los delfines que interpretaban al célebre Flipper, aquel delfín televisivo que hizo que los estadounidenses se aficionaran a los delfines. Aquella cándida serie y el rictus facial de esta especie a modo de eterna sonrisa paradójicamente significarían que el futuro de muchos de ellos en las décadas posteriores sería ser apresados y sacados de su medio natural para servir de esclavizados payasos en los delfinarios de los parques recreativos que surgirían por todo el mundo. Hasta el día en que uno de ellos simplemente dejó de respirar en sus brazos. Ric se dió cuenta de la terrible evidencia que los cetáceos son animales que en cautiverio sufren un stress que les ocasiona depresiones y en ocasiones les lleva al suicidio. Ese momento catártico en el que tomó conciencia de la explotadora industria que había ayudado a construir le decidió a dedicar su vida a tratar de liberar a todos los delfines y orcas privados de libertad.

Fruto de sus investigaciones llegó a conocer lo que acontecía cada año en una cala oculta al público en Taiji. Afortunadamente la controversia y el shock que supuso en la sociedad japonesa (muchos cines fueron amenazados y hubo manifestaciones a favor y en contra) la difusión de este documental -en el que además se denuncian los altos niveles de plomo en la carne de estos mamíferos y los turbios manejos japoneses en la Comisión Ballenera Internacional- provocó que, como cuenta Ric O'Barry en el artículo de El Mundo que adjuntamos a continuación, haya bajado el consumo de carne de delfín y otros cetáceos (Japón gusta también de masacrar marsopas y otras ballenas) en el país nipón. Pero eso no significa que no se sigan produciendo cada año las masacres de cetáceos pues 23.000 delfines y marsopas son cazadas cada año en el país nipón. El pasado 1 de septiembre comenzó la temporada de caza, que durará hasta abril. Con todo ello les dejamos.

Firmar en contra de la matanza de delfines de Japón



'La matanza de delfines en Japón se ha reducido desde el estreno de 'The Cove'

Teresa Guerrero - El Mundo 26/02/2012

O'Barry, con una bandeja de carne de delfín en un supermercado japonés. | 'S.J.D'
Ric O'Barry (Florida, 1941) lleva más de cuarenta años luchando por acabar con la industria que él mismo contribuyó a crear. En los años 60 se hizo famoso en todo el mundo al convertirse en el entrenador de la famosa serie de televisión 'Flipper', un personaje interpretado por varios delfines. Uno de los animales murió en sus brazos al dejar voluntariamente de respirar. A partir de ese momento, O' Barry decidió dedicar su vida a protegerlos.Hace tres años volvió a hacerse famoso al denunciar la matanza indiscriminada de delfines en un pueblo costero de Japón. El documental 'The Cove' (La cueva) mostró al mundo la investigación llevada a cabo en Taiji por un equipo de su organización conservacionista, 'Save Japan Dolphins'. Hoy se cumplen dos años desde que el film ganó el Oscar al mejor documental, un premio que, como señala O´Barry en una entrevista con Elmundo.es, ha contribuido enormemente a los avances de su organización.

Equipados con cámaras ocultas, los activistas consiguieron grabar la caza de delfines y documentar el lucrativo negocio que representa el tráfico de estos pequeños cetáceos. Los mejores ejemplares son vendidos por unos 115.000 euros a los acuarios y zoológicos de todo el mundo, donde son explotados. Los demás son aniquilados brutalmente y su carne, rica en mercurio y otros elementos tóxicos, es comercializada en los supermercados del país.

Pregunta.-Usted fundó el proyecto 'Save Japan Dolphins' en 1970, aunque éste no se hizo mundialmente conocido hasta el estreno del documental 'The Cove'. ¿Cómo ha ayudado la película a los objetivos de su organización.

'The Cove' ha supuesto una gran diferencia. Los medios de comunicación japoneses estuvieron evitando este tema durante años. Antes de su estreno, los periodistas de los principales periódicos y televisiones de Tokio que visitábamos junto a conservacionistas japoneses nos decían que la matanza de delfines era una gran historia, pero que sus directores no les permitirían publicarla. La película cambió esto por completo. Algunos medios siguen mostrándose hostiles, pero muchos simpatizan con nuestra causa. En Japón se ha producido un enorme descenso en el consumo de carne procedente de delfín y ballena, dejando a los cazadores con menos mercado para vender sus delfines. Y lo atribuimos a nuestra campaña y al documental. Sobre todo, porque informó de que esta carne está contaminada por mercurio en la carne de delfín y ballena. Es importante recordar que [el descenso] no ha sido sólo por la película. Por sí sola no habría podido producir ningún cambio. La clave del éxito ha sido nuestra campaña permanente para llevar la verdad al público, tanto en Japón como en el resto del mundo.

P.-La matanza de delfines, sin embargo, continúa en Taiji. ¿Se ha reducido el número de animales capturados?

Sí, durante los últimos cinco años ha habido un descenso continuado en el número de delfines asesinados en Taiji. Se rumorea que la temporada de caza de este año acabará varias semanas antes de lo habitual (normalmente la época de caza durante hasta finales de marzo, y a veces hasta abril) porque el mercado en el que los cazadores venden su carne se ha reducido.

P.-Por lo que respecta al Gobierno japonés, ¿ha percibido un cambio en su posición? ¿Se han tomado medidas para frenar la matanza de delfines?
No. El Gobierno, o mejor, debería decir la Agencia Pesquera de Japón es adicta a la matanza de delfines y ballenas. Harán cualquier cosa para promover estas matanzas, utilizando incluso fondos destinados a paliar los efectos del terremoto y del tsunami [del 11 de marzo de 2011] para dar subsidios y proteger la caza. Ellos son los verdaderos villanos en este caso. A los burócratas de la Agencia Pesquera de Japón no les preocupa en absoluto la salud y el bienestar de la población. Es una situación muy trágica. Podríamos incluso llegar a una situación en la que los pescadores de Taiji se niegan a cazar delfines pero aún recibirían permisos del Gobierno.

P.-¿Cómo ha reaccionado la sociedad japonesa?

Creo que el mensaje del documental sobre las sangrientas matanzas, que habían sido ocultadas a la sociedad japonesa, y sobre la contaminación por mercurio de la carne de delfín se ha extendido de manera significativa desde que 'The Cove' se estrenó en Japón. Todavía nos queda mucho por hacer, pero estamos progresando de manera impresionante para que se reduzca su caza. Un periodista japonés, amigo mío, nos dijo que el año pasado, el alcalde de Taiji se quejó por la gran cantidad de historias publicadas sobre el mercurio, pues estaban perjudicando las ventas de carne de delfín.

P.-¿En cuántos cines japoneses se estrenó 'The Cove'?

Si la memoria no me falla, se ha proyectado en unos 26 o 28 cines. En algunos estuvo en cartelera durante más de dos meses. Ahora esta disponible en DVD en las tiendas, y nuestros amigos de la 'Oceanic Preservation Society' (OPS), que hicieron la película, y yo estamos distribuyendo copias gratuitas. Cualquiera puede ir a la página web de OPS y descargarse una copia en japonés gratis. Pero todavía hay muchos japoneses que no han visto 'The Cove', aunque se han publicado muchas noticias en los medios nipones sobre el documental y las matanzas. Sería fantástico que se emitiera en la televisión de Japón, aunque dudo de que ningún canal se arriesgue a la cólera que desataría en el Gobierno japonés.

P.-¿Tienen cifras sobre el descenso del consumo de carne de cetáceo?
No disponemos de mucha información sobre la venta de carne de delfín pero sí sabemos que en 2010 había 5.000 toneladas de carne de ballena congelada. En 2011, aumentó a 5.400 toneladas. Fue un año en que el número de ballenas capturadas en Japón fue muy bajo. En otras palabras, no pueden vender la carne de ballena en el mercado y tienen que almacenarla.

P.-En el documental denunciaban que, en ocasiones, la carne de delfín se vende en los supermercados japoneses como si fuera de ballena. ¿Continúa este fraude?

No lo sabemos con seguridad pero asumimos que sí. La carne de delfín sigue siendo etiquetada como si fuera de ballena. De modo que el declive en el consumo de ballena nos da una idea sobre el descenso en las ventas de delfín también.

P.-En el blog que mantiene en su página web afirma que en 2011 han logrado grandes progresos en las Islas Solomon y en Indonesia. ¿Cuáles son sus principales objetivos en 2012?

Continuaremos teniendo voluntarios en la cueva de Taiji durante la temporada de caza para comprobar los progresos y para seguir mostrando al mundo lo que allí ocurre. Volví a visitar Taiji en enero y, por primera vez, emitimos un vídeo grabado allí vía iPad. Fue un gran éxito. Seguimos haciendo análisis a muestras de carne para buscar mercurio y midiendo los índices de radiactividad tras el accidente de Fukushima. Intentamos llevar nuestro mensaje al mayor número posible de japoneses distribuyendo copias gratuitas del documental, con ayuda de nuestros amigos de la 'Oceanic Preservation Society'. Me estoy reuniendo con gente influyente en Tokio y organizando ruedas de prensa de forma periódica. Este verano, queremos ayudar a las empresas de avistamiento de delfines, que están proliferando en Japón. También estamos dando más dinero a las Islas Salomón para compensar sus esfuerzos (a cambio de que dejen de matar a alrededor de 2.000 delfines cada año). Estamos intentando mejorar nuestra cooperación con el Gobierno de Indonesia y continuaremos luchando para evitar que se construyan nuevos delfinarios por todo el mundo. ¡Espero que podamos cerrar varios de ellos este año!.

P.-¿Las Islas Salomón exportaban delfines a Japón?

No, por lo que sabemos. Todos los delfines asesinados se usaban para consumo propio, y los dientes se utilizaban como dinero. Hemos logrado acabar con esto cooperando con los habitantes de los pueblos. Aún hay varias compañías que cazan delfines para venderlos a acuarios. En diciembre, por ejemplo, enviaron 25 ejemplares a China. Esperamos acabar con estas ventas este año. Por lo que sabemos, ningún delfín ha sido exportado a Japón. Taiji satisface las necesidades de Japón.

P.-¿Cuántas veces fue arrestado el año pasado?

Me han detenido varias veces en el pasado pero nunca me han condenado por violar ninguna ley. Hace tiempo que no me arrestan aunque no lo voy a evitar si puede resultar útil para nuestros objetivos. En Japón, por ejemplo, ser arrestado sería inútil pues tendría problemas cada vez que regresara al país. Todos tenemos mucho cuidado para no violar las leyes japonesas y cooperamos con la policía.

P.-¿Ha habido avances positivos en la Comisión Ballenera Internacional?

El fotograma muestra el agua teñida de rojo por la sangre de delfín. | 'Save Japan Dolphins'.

El único avance positivo ha sido que 'Earth Island' y otras muchas ONG han conseguido detener un plan conjunto de EEUU y Japón para que se legalizara la caza de ballenas por parte de Japón pese a la moratoria vigente desde 1986-1987. La Administración Obama realmente ha dado una imagen patética en esa lucha. Pero estoy contento de poder decir que la UE, Australia y muchos países de Sudamérica defienden a las ballenas.

P.-En el pasado ha recibido amenazas por su campaña. ¿Sigue amenazado?

En Taiji, la presencia policial creció enormemente. Aunque su principal objetivo es proteger a los cazadores de delfines, en realidad nos protegen a nosotros también. Así, que de alguna forma, el tema de la seguridad ha mejorado. Aún tengo que tener cuidado en Japón porque algunos grupos nacionalistas radicales se han involucrado en este tema. En realidad, me gusta Japón. Los japoneses involucrados en la matanza de delfines y ballenas son una minoría.

P.-Asegura usted en su blog que la matanza y la explotación de delfines acabará, aunque llevará tiempo. Teniendo en cuenta los esfuerzos de los gobiernos y la situación actual, ¿cuándo cree que lo lograrán?

Es difícil saberlo. Creo que en Taiji cada vez es más difícil hacer dinero con los delfines. Aún es muy rentable cazar animales para que vivan en cautividad así que no podemos saber si será pronto. En otros pueblos costeros de Japón todavía se matan muchos ejemplares cada año, aunque la caza ha sido temporalmente interrumpida debido al tsunami. Pero en Taiji creo que sólo harán falta unos pocos años para que los cazadores tengan que dejarlo.

P.-¿Ha mejorado en estos dos últimos años la situación de los delfines en cautividad en España?

Realmente no. Aunque hay una nueva iniciativa para prohibir la importación de delfines salvajes a través de la Unión Europea. Si sale adelante, será un paso importante hacia el fin de la cautividad de los delfines en Europa.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Extinción (16) El silencio de la charca

En esta ocasión el programa de La2 El Escarabajo Verde elabora un reportaje que indaga en el proceso de extinción que afrontan los anfibios en todo el mundo, acosados por el cambio climático antropogénico, la destrucción de su hábitat y una enfermedad terrible, la quitridiomicosis, cuya expansión ha sido favorecida por el tráfico humano de estos animales.

El silencio de la charca

El escarabajo verde - 13.04.2012

Si oímos una rana croar en el campo, debemos pensar que ese animal es un superviviente. Los científicos nos advierten de que sin los anfibios, el resto del ecosistema se puede desmoronar. Ranas, sapos y salamandras han iniciado ya una cuenta atrás. En tan solo unas décadas, parece que la acción del hombre está poniendo en peligro una forma de vida que empezó hace trescientos millones de años.El Escarabajo verde se ha puesto en contacto con el equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha trabajado en un artículo aparecido en la revista Nature, sobre la extinción de los anfibios que ha dado la vuelta al mundo.

Empezamos en Rascafría, donde se encuentra el centro pionero en la lucha contra un misterioso hongo que está diezmando a poblaciones de ranas y sapos. En la Estación Biológica de Doñana, en Sevilla, otro grupo de científicos lleva una carrera a contra reloj para detectar cómo el cambio climático afecta a los anfibios. El equipo del Escarabajo Verde también se acerca hasta el Delta del Llobregat, en Barcelona, considerado como uno de los tres puntos más fértiles de la cuenca mediterránea, junto con el del Nilo y el Ebro.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Muros (5) Belfast, muros y miradas enfrentadas

Este reportaje de En Portada (realizado antes de la llegada de Somoano) muestra los traumas y divisiones que siguen existiendo en la sociedad norirlandesa en general, Belfast en particular, las brechas que siguen separando a católicos de protestantes, a republicanos y unionistas. Son muchos los muros físicos y mentales que fomentan la segregación de las comunidades e impiden la convivencia, incluso entre quienes no vivieron la etapa de conflicto, pero es en éstas nuevas generaciones en quienes se depositan las esperanzas de integración y normalización que permitan olvidar un pasado de muerte y violencia.

En Portada - Miradas enfrentadas

Pilar Requena 21.05.12

Sorprenderá a muchos el título elegido y sorprenderá probablemente también el comienzo del reportaje, gran trabajo de mi compañero de grafismo José Carlos Hernández. Se trata en realidad de un guiño a unos chavales y chavalas que conocimos durante el rodaje y que estaban siendo tratados en el centro de la asociación Wave por traumas relacionados con el postconflicto. Es un guiño, pero también refleja la realidad social actual en Irlanda del Norte. Una parte de la terapia de esos adolescentes es expresar sus sentimientos pintando miradas, miradas que muestran angustia pero también esperanza. A través de ellas aprenden a verse más allá de las diferencias.

Violencia soterrada


Sorprende pensar que jóvenes que no vivieron los años de la violencia, que incluso han nacido después de la misma, sufran traumas porque le han matado a su padre después del conflicto o porque son intimidados por antiguos paramilitares. Las armas han callado pero la presión y la violencia soterrada en muchas comunidades segregadas no han cesado en Irlanda del Norte. La situación es especialmente difícil para muchos jóvenes y es muy alta la tasa de suicidios de adolescentes en Belfast.

El proceso político


Desde que se firmó, en 1998, el Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin al conflicto que causó más de 3.500 muertos, se han ido dando los pasos necesarios para que cuente con su propio gobierno, con una autonomía limitada, dentro del Reino Unido. El gobierno está compartido entre el Sinn Fein, representante de los republicanos y partidario de la reunificación con la República de Irlanda, y el Partido Unionista Democrático, su otrora enemigo y defensor de la continuación dentro del Reino Unido. Hasta ahí, más o menos, todo ha ido funcionando, a pesar de algunos problemas, como se esperaba. Y es sobre todo esa parte del proceso la que más analizada ha sido por expertos y periodistas.

Un reportaje con un enfoque social


Por eso, y porque me parecía más interesante, me dije que había que enfocar el reportaje desde un punto de vista más social que político, buscar aquellos factores y claves que explican las razones que impiden hablar de una sociedad normal en aquella región.
Nos hemos centrado fundamentalmente en Belfast, la capital norirlandesa y epicentro en su día del conflicto armado al que los norirlandeses se refieren como los “troubles” (problemas, disturbios, incidentes), lo que resulta sorprendente cuando se ven las imágenes de archivo de aquellos años de plomo que reflejan una violencia que recuerda más a una guerra civil que a unos disturbios.
Un largo camino por recorrer

Es verdad que se puede decir que el conflicto está encauzado políticamente, pero en cuanto se escarba un poco más allá de la superficie, se comprueba que todavía queda mucho camino por andar. La mayoría de las comunidades vive segregada, en zonas católicas o protestantes. Más del 94% de los colegios son segregados. La mayor parte de las actividades deportivas también y la gente vota por partidos políticos segregados. Sólo en el centro de Belfast, en los barrios mixtos, en la universidad y en los trabajos, hay vida en común.

Pasado, presente y futuro


Me sorprendió, eso sí, que antes de la entrevista con Martin McGuinness, viceprimer ministro de Irlanda del Norte en el gobierno de coalición y antiguo miembro del IRA, sus asesores me dijeron que no le preguntase sobre su tiempo en la organización terrorista, sobre todo porque hay polémica sobre la fecha exacta de su salida de la misma. Él asegura que fue en 1974, otros dicen que la abandonó más tarde.
En general, todos los políticos querían o preferían hablar del presente y del futuro más que del pasado. Sin embargo, en los barrios segregados y en los lugares, como Derry, donde tuvieron lugar masacres como la del Domingo Sangriento, el pasado todavía pesa como una losa, toda vez que no se ha hecho justicia. Algunos familiares de víctimas de la violencia nos confesaron que no perdonan.
Nos sorprendió mucho ver cómo hablaban español algunos profesores y alumnos del Instituto Lagan. Pedimos asistir a una charla sobre el conflicto en una clase de español. El Instituto Lagan fue el primero integrado. Abrió en 1981. En él estudian juntos chavales protestantes y católicos
Un hotel, un barco y la música, como símbolos

Tenía también curiosidad por conocer el Hotel Europa de Belfast y su historia de bombas, balas y negocios. Sufrió numerosos atentados durante el conflicto, pasa por ser uno de los más atacados del mundo. En él se alojaban entonces los periodistas que cubrían el conflicto. En nuestro Miradas Enfrentadas aparece como símbolo del pasado, presente y futuro de la ciudad.
Y no podía faltar el Titanic. El famoso barco nació aquí, en sus astilleros que en aquella época eran los mejores del mundo. Rodamos el Titanic Belfast, el centro de exhibición más grande del mundo sobre el malogrado barco, cuando todavía estaba en construcción. Quiere ser el faro hacia un futuro de paz y prosperidad.
Y la música….¡Ay, la música! Nunca ha dejado de sonar en Belfast, ni cuando el Titanic se hundía, ni en los peores años de la violencia. En cualquier taberna de la ciudad los músicos se reúnen para tocar juntos, no importan religiones ni ideologías. En un guiño hacia ellos, la música es uno de los hilos conductores del reportaje. Con mi compañero José Luis Ayuso, de ambientación musical, he querido recuperar algunas de las canciones más representativas sobre el conflicto o Belfast.